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Yo
les voy a decir públicamente que antes de
entrar en la Renovación Carismática, yo no
creía en ella, si hay alguno entre ustedes
que han dudado de esta realidad que vive
la Iglesia, yo confieso que yo también
dudaba, yo no creía mucho en estos grupos
de oración, era en el año 1973 se estaban
reuniendo unos grupos de oración en la
capital Dominicana, oía decir que algunos
recibían el don de lenguas, yo me
preguntaba como podía ser, si yo llevo
años estudiando español y todavía tengo
dificultad para hablarlo y ellos dicen que
hablan en lenguas en una noche, eso no me
convencía mucho, decían que otros recibían
el don de profecía, de sanación y no me
interesaba eso.
Yo trabajaba mucho en la República
Dominicana era superior de mi
congregación, ya llevaba ocho años de
superior, era provincial y me estaba
matando trabajando para edificar
seminarios de noviciado, escuela de
evangelización, un centro de promoción
humana y no me daba cuenta que me estaba
agotando con mucho trabajo y caí enfermo,
no fue el Señor quién me mando la
enfermedad, fui yo, que con mis excesos de
trabajo me enfermé, porque hay que ser mas
prudentes, y yo no lo fuí. Enfermé el 14
de Junio del año 1973, caí enfermo de
tuberculosis pulmonar aguda, entré en el
centro médico muriéndome, casi no podía
respirar, pasé una noche bien difícil en
el centro médico, porque me estaba
asfixiando, la respiración se me hacia
casi imposible, muchas veces en mi vida
había meditado sobre la muerte, muchas
veces había predicado sobre ella pero
nunca había hecho el ensayo de la muerte,
y aquella noche lo hice y se lo digo a
ustedes “no me gustó , yo tenía la
impresión que no iba a pasar la noche pero
gracias a Dios que los médicos con el
oxígeno, me ayudaron a pasar la noche y me
examinaron, me dijeron que tenía
tuberculosis pulmonar aguda, tuberculosis
galopante porque era muy fuerte, los dos
pulmones heridos. Cuando los médicos me
dijeron esto, yo pedí regresar a mi país a
Canadá donde vive mi familia, para ir a un
hospital especializado para tuberculosos.
Entonces tuve la experiencia de ese poder
de la oración, en el hospital los médicos
me examinaron, y me dijeron que tal vez
con un año de tratamiento en el hospital
yo iba a regresar a mi casa. Era la única
esperanza que me daban, y antes de
comenzar los médicos el tratamiento,
recibí la visita de cinco laicos que eran
miembros de la Renovación Carismática,
tres hombres y dos mujeres, y cuando me
dijeron que estaban en un grupo
carismático a mi me daba risa
interiormente, pero por respeto no dije
nada; venían a visitarme, me dijeron:
Hemos venido a orar por usted para pedir
al Señor, que lo sane y usted vuelva a
trabajar en su apostolado en Santo Domingo
, yo acepté su oración, la verdad estaba
tan enfermo que estaba dispuesto a aceptar
cualquier cosa aún de los carismáticos, a
pesar de que no creía mucho en ellos, pero
ellos tenían mucha fe, y me dijeron: Vamos
a imponerle las manos si usted permite, y
vamos a orar para pedirle al Señor que lo
sane , estaba sentado en mi silla al lado
de la cama y me recuerdo como si fuera
ahora, se acercaron y me pusieron las
manos sobre la cabeza y sobre los hombros
y comenzaron a orar, me encontraba tan
ridículo debajo de ellos, que me estaban
poniendo las manos, yo nunca había visto
esto y mientras oraban me di cuenta que la
puerta de la habitación estaba abierta y
la gente que pasaba por el pasillo se
quedaba mirando, me daba como apuro y
dije: Si quieren vamos a cerrar la puerta
, una señora dijo: Sí como no , salió y
cerró la puerta de la habitación, pero ya
Jesús había entrado ,ellos siguieron
orando y el Señor me sanó totalmente sin
ninguna medicina, el Señor me sanó en el
espacio de tres o cuatro días, mas o
menos.
Estaba ya perfectamente sanado y el
médico no entendía lo que me pasaba, y yo
todavía no estaba tan seguro de esta
Renovación Carismática como para hacerle
propaganda, no le dije al médico nada de
los carismáticos, estaba esperando que me
pasaría, pero me sentía bien, mi
respiración iba bien, ya me volvió el
apetito dormía bien, y el médico que
quería comenzar los tratamientos, al ver
lo que pasaba estaba muy sorprendido, y
dijo de volver a examinarme de nuevo con
una nueva radiografía, cuando observó la
nueva radiografía descubrió que mis dos
pulmones estaban perfectamente
cicatrizados.
Las heridas que hizo la tuberculosis en
mis pulmones, me había hecho sufrir mucho,
los médicos tenían la primera radiografía
con los dos pulmones muy heridos por la
tuberculosis, y la nueva radiografía les
enseñaba mis dos pulmones bien
cicatrizados, el médico no sabía lo que
pasaba y me dijo: Padre vuelva a su casa
usted está muy bien, pero esto va en
contra de todas nuestras teorías médicas,
no sabemos lo que ha pasado .
Entonces salí del hospital muy contento,
sanado, y comencé a asistir a los grupos
de oración carismática ya no tenía ese
prejuicio de antes, yo quería saber que
era esa renovación, la gente me pedía que
diera mi testimonio, al principio no
quería darlo, porque pensaba que podía
volver a recaer, todavía estaba asustado.
Pero ellos dijeron: Dé gracias por lo
menos por lo que ha recibido, porque usted
salió del hospital , y comencé a dar mi
testimonio y de un grupo a otro me
invitaron, y al final de la asamblea de
oración me pedían orar por los enfermos,
yo oraba por ellos y no pasaba nada.
Pasaron los meses de Septiembre, Octubre,
y fue el 18 de Noviembre del 1973 que por
primera vez, ví a una persona recibir
sanación mientras oraba por él, era un
hombre que sufría mucho de artrosis, que
casi no podía caminar y que me pidió que
orara por él, yo hice una oración al Señor
pidiéndole que le sanara, durante la
oración el comenzó a sudar mucho y se
emocionó y lloró, no sabia lo que le
pasaba, pero cuando terminó de llorarse
levantó y dio un brinco saltando de
alegría, gritando y diciendo: ¡Ya no
siento nada¡ , el Señor le había sanado su
artrosis totalmente en el espacio de unos
minutos. Era la primera vez en mi vida que
veía a una persona recibir sanación
durante la oración que hacía por él, yo
había recibido mi sanación mientras otros
oraban por mí, pero ya a partir de ese
día, me animé a orar más por los enfermos
al ver que el Señor responde a la oración,
y poco a poco el Señor me ha ido dando ese
carisma de sanación.
Y
les digo a ustedes que la oración tiene
poder y que esta renovación no es un
cuento, es una realidad, es un regalo del
Espíritu Santo a la Iglesia de hoy para
renovar la fe de la Iglesia para
fortalecerla, para renovar la oración; el
Espíritu Santo está renovando la
evangelización y nos está dando carismas
que son dones ministeriales, dones para
servir, y dones que acompañan de una
manera maravillosa a la evangelización.
Poco a poco fuí conociendo mejor la
renovación, regresé a Santo Domingo un año
después, habiendo estudiado la renovación
carismática en Canadá y en Estados Unidos,
después de haber participado en muchos
retiros sacerdotales, y de seglares sobre
la renovación, congresos etc. Regresé con
el deseo de trabajar en esta línea
pastoral de la Renovación, regresé el mes
de Julio del 1974, ya había pasado un año
en Canadá. me nombraron párroco en una
parroquia, donde comencé un grupo de
oración, cada semana hacíamos una oración
por los enfermos al final de la asamblea,
y cada vez el Señor sanaba algún enfermo.
Son signos donde Dios manifiesta su
compasión, su poder, dice el Señor:
Manifestaré mi santidad ante las naciones
y verán que soy tu Dios , y es verdad que
se está manifestando a través de muchos
signos, signos de conversión, de
liberación, de sanación física, de
sanación interior, signos maravillosos
para edificar la cmmunidad.
Yo pensaba regresando a Santo Domingo,
que los sacerdotes iban a decir: “si el
Padre Tardif aceptó la renovación
carismática tiene que ser una cosa seria ,
porque antes de ser carismático era un
hombre serio, era provincial de mi
congregación, y los tres últimos años era
presidente de la conferencia religiosa en
el país, entonces me tenía por un hombre
serio, pero al llegar me di cuenta de que
no se pueden convencer lo sacerdotes tan
fácilmente.
Algunos comenzaron a sospechar de mí,
oían decir que había sanaciones en mi
parroquia y uno fue a ver que pasaba,
puesto que cada semana pasaba una multitud
de gente que venían de fuera con coches y
autobuses para la oración, y se llenaba la
iglesia. Un sacerdote vecino se coló entre
la multitud para ver lo que pasaba y
asistió a la asamblea, al final yo hice
una oración por los enfermos y terminé
orando y cantando en lenguas, cuando el
sacerdote salió de allí, salió diciendo:
“El padre Emiliano sanó de la tuberculosis
de los pulmones, pero enfermó de la cabeza
. Entonces me dí cuenta que a los
sacerdotes no se les puede convencer
discutiendo, lo que les convence son los
testimonios de vida que cambia a las
personas, son los frutos de la renovación.
En América latina por ejemplo, vemos
muchos obispos y sacerdotes que animan la
renovación, tuvimos un retiro especial
para obispos en Colombia, donde asistieron
119 obispos de América latina, y
estuvieron toda una semana, cuando vieron
exactamente lo que se vive en la
renovación, dijeron: El año próximo
queremos que nos den, un retiro de
iniciación un seminario de vida en el
Espíritu para nosotros también pedir, esa
efusión del Espíritu Santo,ese bautismo en
el Espíritu Santo. porque es una gracia
actual para todos.
Es una gracia actual de renovación
espiritual que vive la iglesia, y es para
obispos, para sacerdotes, para religiosas,
para seglares, es para todos los
bautizados, una gracia actual en la cual
el Espíritu Santo viene a renovar en
nosotros las gracias sacramentales del
bautismo, de la confirmación. Es una
gracia actual a través de la cual el
Espíritu santo nos da un gusto nuevo por
la oración, nos renueva en nuestra
vocación de bautizados, por eso los
obispos han pedido el bautismo en el
Espíritu Santo, que es para todos, no es
un sacramento nuevo, es una renovación de
toda nuestra vida cristiana.
Nos reunimos una semana en el Vaticano
los miembros del ICRO y tuvimos un
encuentro con el Papa Juan Pablo II, el
ICRO es el Consejo Internacional de la
Renovación Carismática, y somos veinte los
que lo formamos.
El Papa nos decía: Con ustedes le doy las
gracias a Dios en este vigésimo quinto
aniversario de la Renovación Carismática
en la Iglesia Católica, y le doy las
gracias por los muchos frutos que el
Espíritu Santo ha producido en la Iglesia
católica, a través de esta Renovación
Carismática.
Nosotros también damos gracias a Dios por
estos frutos abundantes que renuevan
nuestra fe, nos da un gusto nuevo en la
oración y multiplica los grupos de
oración, miles y miles de grupos de
oración en el mundo entero, donde muchos
de los hombres de hoy habían descuidado su
vida de oración y vuelven a descubrir la
importancia de esta y el gran poder que
tiene.
Estos frutos y carismas del Espíritu
Santo nos ayudan a servir mejor a la
Iglesia, a servir mejor la comunidad, a
ser auténticos testigos de Jesús
resucitado.
Termina el padre Tardif dando gracias a
Dios con esta Oración: Señor te damos
gracias por renovar en estos tiempos las
maravillas del Pentecostés, por manifestar
tu santidad entre las naciones, para que
todos sepan que Tú eres Dios; gracias
Jesús por el don de tu Espíritu santo, que
viene a renovar la Iglesia, que viene a
renovar nuestra vida cristiana.
Virgen María tú eres la esposa de
Espíritu Santo, ruega por nosotros
pecadores para que seamos siempre fieles a
la moción del Espíritu Santo en nuestra
vida, para que no apaguemos el Espíritu en
nuestros corazones; consíguenos Virgen
Santísima la fuerza de vivir siempre en la
luz, caminando como hijos de la luz,
caminando en el Espíritu de Jesús.
Amén. |