|
 |
 |
|
Mons. José Grullón, obispo de San
Juan, en la República Dominicana |
|
|
 |
Hoy voy a escribir de un hombre
especial, carismático, sencillo, jovial,
entregado, motivado y motivador. Es un
cura, con rango de Obispo, que suele
desplazarse en burros y mulos a las
comunidades más escarpadas del Valle de
San Juan, dando alimento espiritual a sus
pobladores y construyendo soluciones a los
males comunitarios. Ese es José Dolores
Grullón Estrella.
El servicio es su gran pasión y brújula.
Sin ser de estas tierras sureñas, le
agobian los fantasmas que perturban a
nuestras gentes del sur, en especial la
pobreza.
No es un hombre de gabinete o de cuartos
fríos. Su labor pastoral está focalizada
entre las ovejas de la gleba, a quienes
visita, estimula y acompaña en sus
carencias y dolencias cada semana, cada
mes, todo el año.
No es un personaje estridente, pero su
discurso es siempre sentencioso,
contundente y claro. Llama a los que se
han ido y desarraigado del pueblo “vende
patria”. Es voz de los desamparados de
fortuna. Pide siempre para darle a ellos
que no tienen nada, y es un apasionado
soñador con un suroeste unido y próspero.
Cree firmemente en la construcción de las
carreteras Cibao-Sur y San Juan-Barahona;
da luz a los millares de analfabetos que
desandan estas tierras excluidos de la era
del conocimiento, alfabetizando cada año a
cuatro mil iletrados; acompaña a las
oficialías a declarar a niños, jóvenes y
adultos que carecen de Acta de Nacimiento;
desarrolla programas de saneamiento básico
en campos y barrios; construye modestos
acueductos, caminos vecinales, casas y
pequeñas escuelas en lomas donde vive
gentes carenciadas.
Su frase “si queremos podemos”, que repite
infinitamente, es como arenga del líder al
ejercito de hombres y mujeres abatidos del
sur. Escucharla de sus labios es un
bálsamo estimulante para reemprender con
pasión el proyecto de impulsar a San Juan
hacia un mejor destino socioeconómico.
Sin pose mesiánica, todo este trabajo
social lo hace ese cura visionario llamado
José Dolores Grullón Estrella.
Monseñor Grullón: gracias por mantenernos
ilusionados, por elevar nuestra autoestima
y ser parte de nosotros.
El autor es periodista y Profesor de la
UASD. |