Recientemente nos visitó el sacerdote jesuita Carlos González
Vallés, con quien tuve la oportunidad de conversar antes de
que dictara una charla sobre la experiencia de Dios en el
colegio Loyola de esta capital. Carlos González Vallés es un
catedrático de ciencias exactas que ha pasado gran parte de su
vida sacerdotal como misionero en la India. Este era un sueño
que tenía desde hacía tiempo, ya que este autor a través de
sus libros, que suman más de cien, ha dejado una profunda
huella espiritual en mi vida cristiana. Le comenté algunos de
sus libros, en especial uno que lleva como título Querida
Iglesia.
De los propios labios del autor pude comprobar, con respecto a
este libro, la dificultad que ha tenido su difusión en
algunos lugares, debido a las verdades que contiene sobre
nuestra Iglesia. Como dice el propio Vallés es un lujo que
sólo el puede darse, por su edad (tiene ya más de 80 años); y
evocando a Voltaire de que le gusta apasionadamente decir
verdades que otros no se atreven a decir. En este libro,
Vallés expresa la necesidad que tienen los fieles católicos de
ser oídos y tenidos en cuenta a la hora de formar opinión y
definir posiciones que realcen la acción de la Iglesia, en un
mundo que necesita cada vez más de ella. Todo parte de un
axioma que le da forma a estos sentimientos, la Iglesia nos
duele y la hacemos todos.Si todos somos pueblo de Dios, si somos Iglesia, por qué
muchas veces se nos hace tan poco caso. Trata en el libro
temas de la Iglesia, el choque entre doctrina y práctica,
imposiciones de cargas que los que las imponen no cumplen,
abusos del poder de la obediencia, la burocracia eclesiástica,
la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace, de cómo
un membrete oficial de la curia puede anular la espontaneidad,
sobre el dictamen definitivo y sin apelación, la no
transparencia al no rendir cuentas, los estragos en la vida
interna, causa del abandono de muchos fieles comprometidos con
la obra del Señor.
Cita a Karl Rhaner, sacerdote jesuita y conocido teólogo
alemán, sobre lo que dijo poco antes de morir, que lamentaba
dos cosas en su vida, no haber amado más a las personas y no
haber tenido más audacia con las jerarquías de la Iglesia.
Como señala Vallés, este libro puede ser lectura útil para
quienes se interesan de corazón por la vida de la Iglesia de
hoy, agregaría yo, sin escandalizarnos. |
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Cristino Comas Sánchez |
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Andrea Aqunnio |
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Fabio Ernesto Medina |
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Elaine de la Rosa |
     
La
Comisión Nacional de Pastoral Juvenil
En la República Dominicana,
La Comisión Nacional de Pastoral Juvenil,
dependencia de la Conferencia del Episcopado
Dominicano y presidida por un Obispo, asiste y
orienta el trabajo juvenil, sin menoscabo de
la autonomía de cada diócesis.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil es un organismo de servicio,
promoción, coordinación y animación de la
Pastoral Juvenil a nivel nacional, a fin de
convocar a una tarea común a los responsables
diocesanos, responsables de movimientos,
asociaciones y congregaciones religiosas que
trabajan en el campo juvenil.
Este organismo debe motivar
la presencia y la participación de todos en
una pastoral orgánica.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil está regida por unos
estatutos aprobados por la Conferencia del
Episcopado Dominicano.
Nosotros estamos comprometods
conla construccón de la Civilización del amor.
Te invitamos a unir tus esfuezos al equipo de
Vivencias Juveniles.
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