El Sacramento de la Reconciliación en la
Cuaresma
Jesús ya
derrotó el pecado y nos pide que permanezcamos firmes en
la fe. Nos aconseja que confiemos fieles a sus
mandamientos, la gracia de nuestra redención fluirá hacia
nuestro corazón como un río caudaloso.
Esta es la
razón por la que el Sacramento de la Reconciliación es tan
importante. Toda vez que nos abandonamos en manos de Dios
y confesamos nuestros pecados, el Seño nos limpia para que
podamos continuar avanzando hacia la “tierra prometida”.
El examen de conciencia que sigue más abajo, tiene por
objetivo ayudarte a saber si te has mantenido fiel a la
llamada del Señor a tener valor y firmeza, o si has
preferido buscar tus propios soluciones y por qué.
En un lugar
tranquilo y ponte en oración y meditas en estas preguntas
que sugerimos a continuación y pídele al Espíritu Santo
que te indiques de qué necesita arrepentirte:
Amor a Dios
(Marcos 12, 28-30; Juan 14,23-24) ¿Qué estoy haciendo para
poner a Dios antes que nada en mi vida? ¿Dedico tiempo en
el día para orar en su presencia? ¿Guardo respeto y
gratitud a la Iglesia de Dios y sus leyes?
Amor al
prójimo
(Lucas 10, 25-37; Juan 1312-15) ¿Recuerdo alguna ocasión
en la que yo haya atendido o cuidado a las personas que
Dios ha puesto en mi vida? ¿Ha habido veces en las que me
he resistido a hacer algo para atender a sus necesidades
antes que a las mías? ¿Recuerdo alguna ocasión en que yo
no haya tratado a alguien con el respeto y la dignidad que
merece un hijo de Dios?
Misericordia
(Mateo 18, 21-35; Juan 8, 2-11) ¿Hay situaciones en las
que se haga difícil perdonar a alguien que me haya
ofendido o perjudicado? ¿Hay personas o grupos a quienes o
considere inferiores o indignos por su condición social,
su raza o su aspecto? ¿Hay ocasiones en las que me cueste
aceptar que Dios me perdona y por lo tanto me cueste
perdonar a los demás?
Humildad
(Marcos 10, 13-16; Filipenses 2, 6-11) ¿Cuán a menudo
caigo en cuenta de que los talentos y dones que tengo
provienen de Dios? ¿He tratado a las personas con quienes
me cruzo regularmente como hijos de Dios, sin fijarme en
su condición o posición en la vida? ¿En qué grado confío
en el Señor y en su gracia y su poder durante el día?
Generosidad
(Marcos 6, 32-24; Lucas 6,38) ¿Con qué facilidad comparto
mi tiempo y mis dones con los demás? ¿Soy generoso con las
instituciones de caridad que dan refugio y ayuda a los
pobres y necesitados? ¿Hasta que punto confío más en el
Señor que en los bienes materiales que tengo para sentirme
tranquilo y seguro?
Valentía
(Josué 1, 7-9; Juan 16,33) ¿Recuerdo situaciones en las
que debí haber dicho la verdad con amor y no hice? ¿Estoy
haciendo todo lo que puedo para combatir las injusticias y
proteger a los no nacidos, los pobres y los indefensos?
¿Ha habido ocasiones recientes en las que no haya
perseverado para resolver alguna dificultad?
Trata de
contestar estas preguntas y otras que se te ocurran y
luego te esperamos en uno de los actos penitenciales de tu
parroquia o comunidad.