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Toda la
vida de Jesús anuncia el Reinado de Dios: Dios tiene un proyecto
de salvación y de liberación para cada persona, para el mundo. |
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“Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”
- sobre la llegada del Reino en Jesús
El proyecto de Dios
en la creación, basado en su amor y que se nos da como una
bendición, se vio tergiversado de muchas maneras. Los
cuidados del sembrador no dieron los frutos que él
esperaba. Recordamos la pregunta del Viñador: ¿Qué más se
puede hacer ya a mi viña, que no se lo haya hecho yo? (Is
5,5).
También el pueblo
de Israel no respondió a la alianza de amor que Dios había
hecho con él. Dios continuamente les llamaba, pero el
pueblo había endurecido su corazón (Sal 94, 7-11). Esa
puede ser nuestra historia. Podemos abandonar el proyecto
de Dios, y buscar nuestra felicidad en las cosas que nos
ofrece la sociedad. No buscar la felicidad en el proyecto
amoroso de Dios, sino en elo proyectos de este mundo:
poder, placer y el tener.
1. Dios nos da a Jesús quien anuncia el Reino
Pero Dios nos ama,
nos quiere felices, y por eso, vuelve a intervenir en la
historia dándonos a Jesús, quien nos anuncia el Reino de
Dios, el proyecto de amor que Dios tiene con cada persona,
con la humanidad. Leer Lc 4,16-21.
Jesús está ungido
por el espíritu de Dios y viene a anunciarnos el Reino, o
mejor dicho, el Reinado de Dios, basado en su proyecto de
bendición sobre el hombre y la mujer. Jesús se proclama
como el enviado para anunciar con sus palabras y con sus
obras, que Dios invita al ser humano a construir un mundo
nuevo, basado en el amor y en la entrega. Esa es la
Abuena noticia@, una noticia gozosa
del amor de Dios que sale al encuentro de los pobres, trae
la liberación, trae salud y da la verdadera libertad al
hombre y a la mujer.
Ese es el proyecto
de Jesús: invitarnos a dejar a Dios que reine en nuestras
vidas, que reine su proyecto de amor y salvación en medio
de nosotros. Por ello, las palabras de Jesús proclaman el
reinado de Dios en el amor, en el perdón, en la entrega
(Mt 25,31-46). También sus milagros son la manifestación
de un Dios que quiere nuestra felicidad, que quiere
salvarnos como personas. La expulsión de los demonios que
hace Jesús proclama que el mal está vencido, que cuando
nos abrimos al proyecto de bendición de Dios, el mal queda
derrotado. Toda la vida de Jesús anuncia el Reinado de
Dios: Dios tiene un proyecto de salvación y de liberación
para cada persona, para el mundo.
Las tentaciones de
Jesús son una catequesis sobre el proyecto que Jesús trae
y el proyecto que nos ofrece el mundo. Mt 4,1-11.
a) el mundo nos
invita a convertir las piedras en pan. Es el afán de tener
cosas materiales. Buscar nuestra felicidad en lo material.
Valorarnos y valorar a los demás por el tener:
Acuanto tienes,
cuanto vales. Jesús anuncia un proyecto distinto:
Ano sólo de
pan vive el hombre, lo material no nos puede dar la
salvación. En ello no podemos encontrar nuestra felicidad.
Hay algo más, tenemos que levantar nuestra mirada y
encontrar a Dios que nos ama:
Avive de
toda palabra que sale de la boca de Dios. Nos hace falta
leer su palabra, los evangelios, para que esa palabra nos
dé vida, y vida verdadera.
b) el mundo nos
invita a confiar en el placer
Atírate abajo y los
ángeles vendrán a solucionar el problema. Nos gusta lo
fácil. Dejarnos llevar por el placer, y no abrirnos al
proyecto de Dios, que exige nuestro compromiso para
construir el Reino.
ANo tentarás@
tentamos a Dios para que nos resuelva los problemas y no
nos comprometemos nosotros. Queremos lo fácil sin
esforzarnos por hacer realidad el Reinado del amor de
Dios. Muchas veces podemos tener hambre de milagros, y no
abrir nuestras vidas a Jesús, que es quien hace los
milagros.
c) el proyecto del
mundo está basado en el poder, Todo esto te daré si
postrándote me adoras@.
Nos parece que el poder nos da distinción, nos da valor,
Jesús declara que sólo a Dios debemos adorar. Nos invita a
construir nuestras vidas desde la confianza en el proyecto
de Dios, Creer y confiarnos a Dios Padre que nos ama con
su corazón de madre y que nos invita a construir un mundo
basado en el proyecto de Dios, en el amor, en su
bendición.
2. En Jesús el
reinado de Dios se hace realidad
Toda la vida de
Jesús proclama el reinado de Dios: sus palabras y sus
obras. Su muerte en la cruz es como el grito culmen de ese
anuncio que hace Jesús con toda su vida. Con su entrega en
la cruz por amor a nosotros Jesús nos muestra el proyecto
de Dios: el amor, la entrega.
Leer Juan 3,16.
La verdadera vida
no esta en las cosas materiales, ni en el placer, ni en el
poder, la verdadera vida la alcanzamos cuando nos
entregamos, cuando amamos gratuitamente. Esa es la
invitación de Jesús: leer Marcos 8,34-36.
El hombre, creado
en un proyecto de bendición, lleva en su interior el deseo
de ser feliz. Esa felicidad la buscamos en lo material, en
el placer, en el tener. Jesús nos dice que la única forma
de saciar esa sed de felicidad es asumiendo su proyecto,
haciendo de él nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra
Vida. Eso es ser cristiano, asumir la persona de Jesús
como el proyecto personal. Quiero que mi vida se vaya
transformando al modelo de Jesús, quiero que sus actitudes
sean las actitudes que dirijan mi vida. En una palabra:
Jesús es el proyecto que Dios nos presenta, nos invita a
vivir como Él vivió.
3. Los cristianos
predicamos a Jesús: anunciamos a Jesús como el reinado de
Dios.
Desde Jesús los
cristianos vemos toda la historia. El hombre había
tergiversado el proyecto de Dios, pero en Jesús Dios Padre
ha vuelto a proclamar su proyecto de bendición sobre la
humanidad. Ahora Pablo llama a la bendición, la gracia,
por eso dice: Donde abundó el pecado, sobreabundó la
gracia (Rom 5,20).
Jesús es la gracia,
el gran don que Dios nos ha dado. Por su entrega amorosa
en la cruz todos hemos sido salvados, de nuevo llamados a
construir el proyecto iniciar del Padre (Rom 5,6-11). De
ahí nos viene nuestro nombre de cristianos, queremos ser
como Cristo, queremos asumir su vida, pues es Él el que
nos revela el querer del Padre. |