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El objetivo de todo gobierno siempre ha de
ser el bienestar de los que actualmente
vivven, especialmente de aquellos que a
duras penas sobreviven. ninguna inversión se
justifica en base a posibles tiempos futuros |
Las crisis de las utopías en América
Latina al finalizar el siglo XX ha volcado a los líderes más
tontos, y a los sinvergüenzas de siempre, a vocear un nuevo
discurso: el pragmatismo.
Esta justificación, de panfleto, para explicar toda acción e
inversión de los recursos públicos para la prevaricación, no
tiene razón que la explique, es la brutal pulsión de engañar y
robar a las mayorías para enriquecer a unos pocos enquistados
en los aparatos partidarios y en grupos económicos y sociales
de élite.
Para encubrirlo se apela a los mecanismos formales de la
democracia representativa y al populismo degradante de la
dignidad de los más pobres.
En la postdata de la Carta de la Paz (www.cartadelapaz.org) se
argumenta sólidamente cuál es la función de todo gobierno
decente.
“Es tarea de los gobernantes concentrar sus miras al bien de
los contemporáneos, pues ya existen y tienen el derecho a
vivir la vida con dignidad humana, sin que el bien de los
presentes hipoteque el equilibrio ecológico del futuro”.
En su brevedad ese primer párrafo de la postdata desnuda la
farsa de los utopismos anteriores y del falso pragmatismo
actual. El objetivo de todo gobierno siempre ha de ser el
bienestar de los que actualmente viven, especialmente de
aquellos que a duras penas sobreviven.
Ningún proyecto, ninguna inversión, ningún uso de los recursos
públicos, se justifica en base al ego de quienes lo construyen
o en posibles tiempos futuros, si la miseria, ¡que mata!,
arropa a miles, millones de hombres, mujeres y niños que viven
en el territorio bajo nuestra responsabilidad, con
independencia de su estatus legal u origen.
Educación, alimentación, salud y alojamiento digno para
quienes hoy existimos es prioritario sobre cualquier otra
propuesta.
Toda gestión política se debe medir por su capacidad de
distribuir la riqueza de manera equitativa y promover la
emancipación económica de los adultos y familias, garantizando
la protección de los menores, incapacitados y envejecientes.
Todo lo demás que se predica, desde los supuestos rasgos
mágicos de los candidatos hasta las ilusiones de futuros
dominicanos de ciencia ficción, son contrarios al bien común y
al fortalecimiento institucional de la democracia.
Las ideas centrales de Juan Bosch, que todos han olvidado por
conveniencia, que era el partido como instrumento de
liberación y completar la obra de los Trinitarios, hoy no está
ni en los discursos, ni en las acciones, ni en las propuestas. |
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Cristino Comas Sánchez |
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Andrea Aqunnio |
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Fabio Ernesto Medina |
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Elaine de la Rosa |
     
La
Comisión Nacional de Pastoral Juvenil
En la República Dominicana,
La Comisión Nacional de Pastoral Juvenil,
dependencia de la Conferencia del Episcopado
Dominicano y presidida por un Obispo, asiste y
orienta el trabajo juvenil, sin menoscabo de
la autonomía de cada diócesis.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil es un organismo de servicio,
promoción, coordinación y animación de la
Pastoral Juvenil a nivel nacional, a fin de
convocar a una tarea común a los responsables
diocesanos, responsables de movimientos,
asociaciones y congregaciones religiosas que
trabajan en el campo juvenil.
Este organismo debe motivar
la presencia y la participación de todos en
una pastoral orgánica.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil está regida por unos
estatutos aprobados por la Conferencia del
Episcopado Dominicano.
Nosotros estamos comprometods
conla construccón de la Civilización del amor.
Te invitamos a unir tus esfuezos al equipo de
Vivencias Juveniles.
Pase por el tablero y déjenos un
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