¡Estamos en campaña porque hay votos que ganar! Luce como si
todos asumiéramos una suerte de demencia. Algunos ejemplos.
Un grupo de zánganos desuniformados publican un ridículo
documento que huele a naftalina histórica y nuestro
presidente designa funcionarios con el propósito de ganar
votos.
Los incumbentes de la gestión perredeísta pasada dan cátedras de:
¡Como manejar la economía y los defectos de la reelección! Los
oficialistas pintan a Luperón como un enano frente al doctor
Fernández. Y no se quedan atrás las encuestas, hechas por sastres,
sin necesidad de trabajo de campo.
Nosotros, los clasemedieros, con ínfulas intelectualoides, nos da
“un-no-sé-qué” ver semejantes disparates. Argumentamos que
definitivamente el alzheimer es endémico en la vida social de
nuestro país y el “allante” es la norma de comportamiento público.
Apelamos a los grandes ejemplos: Duarte, Bonó, Lugo, Tavárez
Justo, Bosch y lloramos de vergüenza por los niveles de corrupción
-en lo público, lo privado y lo “sociedad civil”- que anega la
convivencia social.
Vemos de reojo la democracia que nos ha cambiado el “aquí nadie
habla” de la dictadura por el “habla que nadie te hace caso” de
las libertades ciudadanas.
Es un hecho: toda democracia tiende a reflejar la sociedad que la
articula y su peculiar historia. La sociedad dominicana de hoy es
más motoconcho, “reguetón” y tigueraje que urbanismo, academia y
organización. Hay más “picher” de guagua que ingenieros, miles de
veces más bancas de apuesta que bibliotecas.
¿A quienes les piden sus votos el gobierno y la oposición? ¿A
nosotros, minoría angustiada y abstencionista? ¿O a los más, que
viven del día a día, gracias al boroneo, el chiripeo o una remesa,
jugando dómino en un colmadón y que es arreada a las urnas
fácilmente?
A veces entiendo un poco ese sentimiento de “los de primera”
frente a la montonera de inicios del siglo XX, el trujillato y la
democracia naciente con Bosch.
Sí, precisamente a ese Bosch que nadie de los que le votó salió a
defenderlo frente al golpe y quienes sí lo hicieron en Manaclas se
negaron a votarle.
Cosas de la democracia criolla. ¡Qué siempre será mejor que una
dictadura!