Indudablemente que la humanidad va camino de un cambio profundo.
Cambio en el orden político, económico y tecnológico.
El agotamiento de las fuentes petroleras del planeta y su gestión
especulativa por parte de la cúspide del capitalismo global está
gestando un conflicto de rasgos planetarios que obligará a nuevos
pactos globales en el campo del manejo de las finanzas, de la
gobernabilidad y el cambio tecnológico.
Mantener la actual situación lanzaría a la violencia a miles de
millones de seres humanos en todos los países, quebraría millones
de empresas y no existiría ninguna fuerza militar o policial capaz
de detener semejante insubordinación social.
La crisis es agudizada por una administración estadounidense
carente de visión, que mediante el fraude y las mentiras ha sumido
a su pueblo y al mundo en un vórtice de muertes, violaciones a los
derechos humanos y destrucción de la economía del dólar, hundiendo
el liderazgo político y económico de los Estados Unidos en el
mundo.
No es por azar que un Obama ha movilizado a millones de jóvenes en
toda la nación norteamericana y que el hedor de corrupción de la
derecha fundamentalista americana impregna cotidianamente la
prensa de dicha nación.
Sociedades como la nuestra enfrentan el desafío de esta crisis con
mayores desventajas que las sociedades europeas, japonesa o la
norteamericana.
En primer lugar no participamos del liderazgo mundial que deberá
modificar la situación presente antes de que se desmorone
completamente, pero en segundo lugar nuestras alternativas son más
limitadas que la de los países grandes, no obstante, precisamente
por eso, estamos llamados a ser creativos en grado sumo y
movilizar el talento y la iniciativa criolla en todos los órdenes.
Los que tengan más visión del proceso y apuesten a buscar nuevas
fórmulas y soluciones es seguro que asumirán el liderazgo de la
nación dominicana -y posiblemente regional- por gran parte del
siglo XXI.
Políticos, empresarios, activistas sociales, intelectuales,
artistas, educadores y comunicadores tenemos por delante la
asombrosa oportunidad de guiar a nuestro pueblo y algunos de
nuestros vecinos en uno de los procesos mundiales más importantes.
Son tiempos difíciles los que se avecinan, nadie lo dude, pero son
tiempos de grandes oportunidades para los que sepan ver y actuar
correctamente.