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Uno de los cuentos más afamados de bosch es
el titulado “los amos”. en su brevedad, el
maestro del cuento latinoamericano recoge la
profunda brecha entre los grupos sociales
que forman la sociedad dominicana |
Todos los martes y miércoles recibo
varios correos electrónicos como reacción a mis artículos de
El Caribe. El último, titulado “Los de segunda”, ha provocado
más mensajes de los acostumbrados y hasta llamadas.
La nota predominante ha sido el redescubrimiento del libro
“Trujillo. Causas de una tiranía sin ejemplo” de Juan Bosch,
especialmente su análisis de las castas sociales que según el
autor forjó el proceso particular de colonización de nuestra
isla y la evolución concreta de nuestra historia.
El espacio que me concede este medio no me permite abundar en
especificaciones muchas veces necesarias cuando se trata de
temas donde el acuerdo no es evidente. Por eso, ciertos
juicios y ejemplos empleados por un servidor se prestan a
múltiples interpretaciones y dejan muchas zonas grises y como
no estoy haciendo poesía, sino análisis, es menester que
vuelva una y otra vez sobre ciertos temas para ir precisando.
Uno de los cuentos más afamados de Bosch es el titulado “Los
amos”. En su brevedad, el maestro del cuento latinoamericano
recoge la profunda brecha entre los grupos sociales que forman
la sociedad dominicana.
¡Y enfatizo el verbo en tiempo presente! Para el dueño de la
finca, su empleado era menos que un animal. No existe, en el
argumento del cuento, ninguna identificación del amo respecto
a su empleado, salvo que habla igual que él.
Es precisamente ese lastre social el que denuncia Bosch en su
cuento y en su libro sobre Trujillo. Y es un lastre que impide
el desarrollo de la democracia en nuestro país y el pleno
reconocimiento de los derechos humanos.
Como sociedad vivimos espacios profundamente separados, donde
la posibilidad de “sentir” el sufrimiento de la mayoría, que
son los pobres, no pasa a la minoría, que somos clase media y
alta, debido a una hábil división de los espacios y el dominio
de la acción política y el discurso público de dicha minoría.
Los pobres son objetos pasivos de las “iniciativas” populistas
y filantrópicas de las minorías que nos autodenominamos “la
sociedad dominicana”.
Nuestros discursos identatarios, medidas de desarrollo
subjetivas y cotidianidad, pretendemos que sean los de la
sociedad en su conjunto, donde la mayoría simplemente está
como observadora.
Cuando dichas minorías han tomado tímidamente la iniciativa e
irrumpido en nuestra cotidianidad, las clasificamos como caos,
turbas, pobladas, etc. |
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Cristino Comas Sánchez |
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Andrea Aqunnio |
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Fabio Ernesto Medina |
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Elaine de la Rosa |
     
La
Comisión Nacional de Pastoral Juvenil
En la República Dominicana,
La Comisión Nacional de Pastoral Juvenil,
dependencia de la Conferencia del Episcopado
Dominicano y presidida por un Obispo, asiste y
orienta el trabajo juvenil, sin menoscabo de
la autonomía de cada diócesis.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil es un organismo de servicio,
promoción, coordinación y animación de la
Pastoral Juvenil a nivel nacional, a fin de
convocar a una tarea común a los responsables
diocesanos, responsables de movimientos,
asociaciones y congregaciones religiosas que
trabajan en el campo juvenil.
Este organismo debe motivar
la presencia y la participación de todos en
una pastoral orgánica.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil está regida por unos
estatutos aprobados por la Conferencia del
Episcopado Dominicano.
Nosotros estamos comprometods
conla construccón de la Civilización del amor.
Te invitamos a unir tus esfuezos al equipo de
Vivencias Juveniles.
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