Las elecciones no son la democracia. Al contrario. Uno de los
resultados de la democracia son las elecciones. La democracia abarca
aspectos más importantes que las elecciones: equidad, justicia,
tolerancia, seguridad, servicios públicos de calidad, entre otros
muchos aspectos.
Las elecciones en tal sentido deben ir avanzando en la
dirección de reflejar una mayor democracia en sus formas de
participar, la transparencia de los procesos y la distribución del
poder expresado en los votos.
En el caso de nuestras elecciones presidenciales el grado
de democracia de las mismas es muy limitado.
Comenzando con la campaña electoral que está diseñada para
excluir a cualquier candidato o partido que no tenga disponibilidad
de muchos millones de pesos.
El segundo aspecto es que por falta de mecanismos
constitucionales que sirvan para pedir cuenta a un funcionario
electo, la elección presidencial es un cheque en blanco por 4 años.
El tercer aspecto es que únicamente se reflejan en el
resultado de dichas elecciones los votos del candidato que ganó, los
demás votos no tienen ningún valor.
Fruto de esa circunstancia, únicamente tiene valor el voto
que se deposita por los candidatos que tienen posibilidad de ganar:
usualmente los dos que tengan al menos un tercio de la intención de
voto.
El resto de los votos no tiene ningún valor. Votar por un
candidato minoritario es pérdida absoluta del voto. Ya que nuestro
sistema no es parlamentario, como el sistema español o el
italiano.
Es más grave la cuestión si las candidaturas minoritarias
son construidas de cara a las elecciones sin tener tras de sí un
sólido proceso de organización independientemente de las elecciones.
Un caso semejante únicamente lo registra el Partido de la
Liberación Dominicana (PLD) en los años 70 y 80.
Fuera del caso del PLD y especialmente en el campo de
candidaturas que se pretenden progresistas, su participación
electoral usualmente expresa la ingenua perspectiva de segmentos de
la clase media que fantasean con un “cambio social milagroso” o en
el peor caso juegan a restarle votos a una de las dos fuerzas
mayoritarias.
En ambos casos se devela cuan perdidos están en la política
criollo amigos míos tan queridos.