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La democracia exige que todos hagamos vida
pública, que todos ejerzamos permanentemente
nuestros derechos. La delegación de
autoridad nunca es exoneración del
compromiso de cada individuo con la sociedad |
Justo cuando
hablamos de una reforma de la Constitución y una
modificación de nuestro modelo fiscal, no existe
mucha atención pública al tema de los deberes.
De los derechos todos hablamos y hasta expertos
nos consideramos, sin necesidad de estudiar el
tema, ni pensarlo rigurosamente.
Parece que bastara dejar volar nuestra
imaginación y demandar “todos los derechos” que
somos capaces de anhelar. Sobre los deberes hay
silencio.
No hay democracia posible sin deberes. La
democracia no es el reino infantil de los deseos
-como es vendida por los populistas- sino que es
la adultez del compromiso político.
La democracia es la polis de los adultos, su
fortaleza es la suma del nivel de compromiso
efectivo y permanente de todos los ciudadanos y
ciudadanas, día a día, hora a hora, en todos los
ámbitos.
Una sociedad cuya democracia se limite a unos
minutos, cada dos o cuatro años, marcando una
boleta de elección, es tan raquítica como
suponer que es una estrella de la NBA quien
ocasionalmente ha lanzado una bolita de papel en
el zafacón de su oficina… ¡y ha fallado!
El esfuerzo por la democracia en nuestro país
demanda la promoción intensa de los deberes
políticos, sociales, culturales y económicos
entre todos los hombres y mujeres.
La sociedad democrática y libre no es un regalo
de “alguien”, es la construcción de todos. En
tal sentido, salvo que estemos frente a un
tirano, no hay nadie a quien reclamarle más
democracia, libertad o justicia. Tendremos el
nivel de democracia, libertad y justicia que
estemos dispuestos a construir entre todos,
comprometiendo en la mayor parte de los casos
nuestros legítimos deseos personales, nuestros
recursos y por supuesto nuestra privacidad. Los
vagos y cobardes no construyen nunca democracia.
Promover la mendicidad de derechos frente al
Estado es un crimen contra la democracia y la
degradación de la necesaria adultez política que
todos debemos cultivar.
Da asco el discurso electorero que descansa en
promesas de candidatos y candidatas inorgánicos
que únicamente aspiran a ordeñar los bienes
públicos para su beneficio personal y el de su
pandilla partidaria.
La democracia exige que todos hagamos vida
pública, que todos ejerzamos permanentemente
nuestros derechos. La delegación de autoridad
nunca es exoneración del compromiso de cada
individuo con la sociedad. El silencio sobre
nuestros “deberes humanos” apunta a manipulación
de unos y holgazanería de la mayoría. |
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Cristino Comas Sánchez |
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Andrea Aqunnio |
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Fabio Ernesto Medina |
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Elaine de la Rosa |
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arriba"

La
Comisión Nacional de Pastoral Juvenil
En la República Dominicana,
La Comisión Nacional de Pastoral Juvenil,
dependencia de la Conferencia del Episcopado
Dominicano y presidida por un Obispo, asiste y
orienta el trabajo juvenil, sin menoscabo de
la autonomía de cada diócesis.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil es un organismo de servicio,
promoción, coordinación y animación de la
Pastoral Juvenil a nivel nacional, a fin de
convocar a una tarea común a los responsables
diocesanos, responsables de movimientos,
asociaciones y congregaciones religiosas que
trabajan en el campo juvenil.
Este organismo debe motivar
la presencia y la participación de todos en
una pastoral orgánica.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil está regida por unos
estatutos aprobados por la Conferencia del
Episcopado Dominicano.
Nosotros estamos comprometods
conla construccón de la Civilización del amor.
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