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He manifestado, y lo sigo
creyendo, que ninguna otra inversión del
gobierno en la cultura reditúa con tanta
ganancia a la sociedad en su conjunto como
cada una de las 10 ferias internacionales
del libro celebradas a la fecha |
Estamos en plena Feria Internacional del
Libro de Santo Domingo, específicamente en la décima versión.
Un espectáculo cultural de primer nivel en toda América
Latina, nadie lo dude, y la más importante del país.
Y esto es motivo de júbilo para todos los dominicanos y
dominicanas, ya que a pesar de los problemas que nos aquejan
como sociedad, es la Feria del Libro un oasis de cultura,
encuentro, diálogo, lectura, sin limitaciones de edad, sexo,
bandería partidaria, e incluso con un fuerte componente de
autores y artistas venidos de fuera para interactuar con los
autores y artistas criollos y la sociedad dominicana en su
conjunto.
He manifestado, y lo sigo creyendo, que ninguna otra inversión
del Gobierno en el área de cultura reditúa con tanta ganancia
a la sociedad en conjunto como cada una de las diez ferias
internacionales del libro que se han celebrado hasta la fecha.
No existe, y se puede buscar en los medios de comunicación,
ninguna crítica que sea substancial a la celebración de dichas
ferias.
Muchos opinamos sobre lo que se puede mejorar, pero nadie
tiene tanta estulticia como para objetar la invasión de fondos
públicos en su celebración.
Siempre he considerado que la continuidad de la feria debe
servir para un amplio movimiento de grupos y círculos
literarios en todas las escuelas del país, públicas y
privadas, que impulse de manera intensa la creación de más y
más lectores, lo cual demandará mayor producción de libros,
nuevas ediciones e importaciones de los extranjeros.
Y aunque este esfuerzo debe contar con la colaboración del
Gobierno a través de sus ministerios de Cultura y Educación,
no menor debe ser el esfuerzo de maestros y directivos de
escuelas y colegios, de padres y líderes comunales. Al menos
debería existir un círculo de lectura en cada escuela.
Los temas serían tan varios como los intereses de los
participantes, pero lo fundamental es generar un estímulo
permanente a la lectura, a la formación de nuevos lectores.
Estos círculos de lectura, una vez constituidos, podrían
demandar por diversos medios la publicación de textos
dominicanos y extranjeros de su interés, en ediciones a bajo
costo sobre la base de tiradas masivas.
Y así, la feria Internacional y las ferias regionales que se
celebran cada año, se convertirían en un espacio de intensa
compra de libros para suplir las necesidades de estos círculos
literarios. Eso impulsaría decididamente la lectura y
beneficiaría al desarrollo del país. |
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Cristino Comas Sánchez |
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Andrea Aqunnio |
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Fabio Ernesto Medina |
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Elaine de la Rosa |
     
La
Comisión Nacional de Pastoral Juvenil
En la República Dominicana,
La Comisión Nacional de Pastoral Juvenil,
dependencia de la Conferencia del Episcopado
Dominicano y presidida por un Obispo, asiste y
orienta el trabajo juvenil, sin menoscabo de
la autonomía de cada diócesis.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil es un organismo de servicio,
promoción, coordinación y animación de la
Pastoral Juvenil a nivel nacional, a fin de
convocar a una tarea común a los responsables
diocesanos, responsables de movimientos,
asociaciones y congregaciones religiosas que
trabajan en el campo juvenil.
Este organismo debe motivar
la presencia y la participación de todos en
una pastoral orgánica.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil está regida por unos
estatutos aprobados por la Conferencia del
Episcopado Dominicano.
Nosotros estamos comprometods
conla construccón de la Civilización del amor.
Te invitamos a unir tus esfuezos al equipo de
Vivencias Juveniles.
Pase por el tablero y déjenos un
mensaje
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