|
En lugar de ciudadanos nos vemos y
comportamos como habitantes de un territorio
al que nada nos une, salvo la oportunidad de
sobrevivir en su suelo cada día mientras
esperamos un chance para desgaritarnos a
otro lugar del mundo |
¿Quién no ha escuchado Cambalache en la
voz de Gardel? El que no lo ha hecho, lo tiene de tarea antes
que la parca cierre sus oídos. Pocos saben que el autor de
Cambalache se llama Enrique Santos Discépolo, poeta,
compositor, actor y dramaturgo argentino muerto poco antes de
la Navidad del 1951.
Escritor de grandes honduras filosóficas y una facilidad
magistral para la rima. Tomemos una estrofa de tan hermosa
composición: “Hoy resulta que es lo mismo / ser derecho que
traidor..! / Ignorante, sabio, chorro, / generoso o estafador!
/ Todo es igual! Nada es mejor! / Lo mismo un burro / que un
gran profesor! / No hay aplazaos ni escalafón, / los inmorales
nos han igualao.”
Si todos advertimos que el populismo va desollando el tejido
social que debía protegernos, pocos notan el cáncer que
carcome nuestras entrañas.
Ese mal es la profunda distorsión económica y social de
nuestro desarrollo histórico que maneja como títeres a
comunicadores y trabajadores, empresarios y políticos,
clérigos y pequeño-burgueses, haciéndolos percibir la realidad
social como un caos donde el único camino posible es la
búsqueda de la ventaja personal.
En lugar de ciudadanos, nos vemos y comportamos como
habitantes de un territorio al que nada nos une, salvo la
oportunidad de sobrevivir en su suelo cada día, mientras
esperamos “un chance” para desgaritarnos, en yola o con un
machete, “pedido” o con una beca, a otro lugar del mundo.
Quienes “invierten”, criollos o extranjeros, pretenden ganarse
el 100% a los pocos meses –¡porque aquí nada es seguro!- y, ya
que “lamentablemente nadie trabaja de gratis”, buscan ofrecer
el salario mínimo posible para que no se les mueran los
trabajadores de inanición en sus empresas.
Al menor temblor se suben los precios, y nunca bajan si las
condiciones retornan al punto previo, ya que son los
monopolios de distribución quienes fijan precios. Por eso el
“terror al libre mercado” de esas mafias.
En educación y política brota a borbotones la pus de semejante
engendro. Nos formamos como lobos feroces que al menor
descuido devoramos al semejante. Nunca mantenemos la palabra
empeñada.
Nos igualan como sinvergüenzas todos, ya que en la pocilga no
hay diferencia. Aquí ya no hay ingenuos, conscientes estamos
todos a donde vamos a parar. “Dale nomás! / Dale que va! / Que
allá en el horno / nos vamo a encontrar!” |
 |
|
Cristino Comas Sánchez |
 |
|
Andrea Aqunnio |
 |
|
Fabio Ernesto Medina |
 |
|
Elaine de la Rosa |
     
La
Comisión Nacional de Pastoral Juvenil
En la República Dominicana,
La Comisión Nacional de Pastoral Juvenil,
dependencia de la Conferencia del Episcopado
Dominicano y presidida por un Obispo, asiste y
orienta el trabajo juvenil, sin menoscabo de
la autonomía de cada diócesis.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil es un organismo de servicio,
promoción, coordinación y animación de la
Pastoral Juvenil a nivel nacional, a fin de
convocar a una tarea común a los responsables
diocesanos, responsables de movimientos,
asociaciones y congregaciones religiosas que
trabajan en el campo juvenil.
Este organismo debe motivar
la presencia y la participación de todos en
una pastoral orgánica.
La Comisión Nacional de
Pastoral Juvenil está regida por unos
estatutos aprobados por la Conferencia del
Episcopado Dominicano.
Nosotros estamos comprometods
conla construccón de la Civilización del amor.
Te invitamos a unir tus esfuezos al equipo de
Vivencias Juveniles.
Pase por el tablero y déjenos un
mensaje
| |