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La provincia San Juan, conocida también como
“el granero del Sur”, por su tradicional
producción de habichuelas, se está convirtiendo
poco a poco en un valle desierto, donde la
siembra de la leguminosa disminuye cada día por
falta de apoyo del gobierno a los agricultores.
Su situación de marginalidad la ha relegado al
cuarto lugar dentro de las provincias más pobres
del país, de acuerdo con un estudio realizado
por la antigua Oficina Nacional de Planificación
(Onaplan) y de la que habla el diputado David
Herrera.
Explica el legislador que de las 400 mil tareas
que eran utilizadas cada año para producir entre
450 y 500 mil quintales de habichuelas, hoy sólo
se cultivan 80 mil, porque los agricultores
carecen de los equipos necesarios para preparar
los predios, los préstamos del Banco Agrícola no
se consiguen con facilidad y por los altos
precios del gasoil y los fertilizantes.
La mayoría de los casi 400 mil habitantes que
tiene la provincia, ya no se dedica a la
agricultura como medio de sustento, por lo que
muchos han tenido que emigrar a las ciudades y a
la capital, como forma de conseguir los ingresos
que les permitan, al menos, subsistir.
La creciente pobreza también tiene su reflejo en
la educación, porque 39 de cada cien niños y
niñas no pueden ingresar al sistema, a pesar de
que constitucionalmente tienen derecho a la
enseñanza pública y con calidad.
Muchos de los que tienen el “privilegio” de
tener un espacio en una escuela, estudian en
estructuras destartaladas y peligrosas, bajo
enramadas y pisos de tierra, y bajo de árboles,
sin las más mínimas condiciones para recibir la
enseñanza, lacerando su dignidad de dominicanos
con derechos garantizados por la Constitución.
Ese estado de pobreza y abandono contrasta con
los aportes económicos de la provincia, que
produce diversos rubros, que aunque sus
volúmenes han bajado notablemente durante los
últimos años, sigue siendo significativa en la
alimentación del pueblo dominicano.
Incomunicación
Dificil acceso.
El diputado Herrera indica que la falta de
acueductos, el deterioro de las vías de acceso a
las comunidades, como carreteras y caminos
vecinales, y el poco apoyo gubernamental a los
sectores productivos, hacen de San Juan una
provincia que se hunde en la pobreza, pese al
privilegio de tener una de las mejores
pluviometrías con temperatura promedio de 24
grados, y un valle único, que la hace segunda
zona más productiva del país.
A comunidades como Vallejuelo, Arroyo Cano,
Bohechío y otras, es difícil llegar, debido al
deterioro de las carreteras, y en el municipio
cabecera, de las 55 calles que lo conforman,
sólo tres están en buen estado, afirma el
diputado David Herrera.
El legislador del PRD dice :“si vas al
hospital a ponerte una inyección, tienes que
llevar la jeringuilla, porque no hay nada”
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