El sacerdote Luis Quinn es, sin lugar a dudas, el padre
de San José de Ocoa. Durante más de 40 años su labor
pastoral ha estado estrechamente vinculada a un trabajo
social intenso, fructífero, tenaz, perseverante, siempre
en favor de familias humildes, campesinas.
Cada obra comunitaria construida en las últimas cuatro
décadas, desde un camino vecinal, acueducto,
alcantarilla, sistema de riego, invernadero, parroquias,
carretera, lleva grabado, simbólicamente, con
caracteres endebles y eternos, el nombre del padre Quinn.
Esa ha sido su grandeza humana.
Su esfuerzo a favor de la comunidad ha logrado vencer, a
través de los años, la injusticia social, actuando sin
mezquindades y privilegios.
El fruto de su trabajo está ahí, palpable, diseminado
por todas las comunidades de esta joven provincia. Las
muestras de gratitud, amistad y cariño que recibe cada
día de gente que lo ama y lo respeta son la mejor
recompensa para este hombre de sentimientos nobles,
carácter apacible y pausado, pero de decisiones firmes,
que el 12 de este mes cumplirá 78 años.
En las noches, cuando los afanes cotidianos del día le
dan paso al descanso, una melodía tenue, suave,
meláncólica, se escucha en la parroquia.
La música de guitarra se combina con la voz, apenas
perceptible, del cantautor, el padre Luis Quinn, quien
disfruta entonando canciones de “Los Guaraguaos”, Silvio
Rodríguez, Pablo Milanés, Atahualpa Yupanqui, Quintín
Cabrera y otros autores.
Cantar es uno de sus pasatiempos favoritos, en sus
escasos momentos de esparcimiento. Las canciones del
legendario grupo venezolano “Los Guaraguaos”, que
tuvieron una época de apogeo en la década de los años
70, le fascinan y apasionan, especialmente “Las casas de
cartón”, que enfoca los cuadros de miseria que viven
miles de familias marginadas en barrios y favelas de
naciones latinoamericanas.
Cuando faltaban recursos económicos para terminar un
acueducto, un sistema de riego, la vivienda de un
campesino o cualquier obra comunitaria, el padre Quinn
tomaba su guitarra, montaba un espectáculo y él mismo
interpretaba canciones. Muchas de ellas han sido
grabadas y se conservan.
Ocasionalmente, el padre Quinn se detiene a revisar el
albúm de su prodigiosa memoria. Revive cada momento en
las lomas de Ocoa, donde ha sembrado semillas que son
imperecederas.
Conserva cientos de fotografías de niños, mujeres y
campesinos en plena labor de labranza de una tierra
fértil donde se cosecha papa, repollo, tomates, ajíes,
remolacha y una rica variedad de hortalizas y flores.
Añoranzas. En un albúm fotográfico
conserva viejos recuerdos con varios ex presidentes de
la República Dominicana y de otras naciones. Tiene una
foto con Hammlet Herman y el extinto profesor Juan Bosch,
fundador y líder del PLD, tomada en 1984. Ambos, con el
pelo blanco y boinas, se confunden en la gráfica.
“Esta fue en Nicaragua, con Daniel Ortega”, comentó el
padre Quinn. Señala un diminuto punto en la gráfica
donde ocupó un espacio en la gran manifestación del
triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Otras gráficas de los recuerdos ubican al padre Quinn
en Nicaragua, con Narciso Isa Conde, Miguel Angel
Velásquez Mainardi, Guarocuya Batista del Villar y
Octavio Rivera.
Conserva, además, cientos de placas, trofeos y
pergaminos de reconocimiento otorgados por distintas
instituciones públicas y privadas que han reconocido el
trabajo loable del padre Quinn.
El, con su habitual humildad, los recibe y los guarda
como recuerdo de una labor que realiza con
desprendimiento y amor a sus semejantes.
Tesonero. En las mañanas los
feligreses asistían a la misa oficiada por el padre
Quinn, al mediodía lo encontraban conduciendo un tractor
o una camioneta en una de las escarpadas lomas de Ocoa,
en la tarde lo veían ayudando a colocar un transformador
eléctrico y en la noche lo encontraban cruzando el río
para socorrer a una familia campesina que lo necesitaba
para salvar la cosecha.
Así es el padre Quinn. Todos lo buscan,
aun a su avanzada edad, para resolver cualquier tipo de
problema, personal o comunitario, para recibir consejos
familiares o para salir a buscar a una parturienta en
lugares remotos. La gente va a la parroquia o lo llama
por teléfono y él, solícito, siempre está dispuesto a
ayudar.
Todavía comparte su oficio sacerdotal con labores
sociales. Tiene un sacerdote que lo asiste en las misas,
pero él siempre está presente en la ceremonia religiosa.
Quienes lo conocen saben perfectamente que solo la
muerte lo separará de lo que tanto disfruta.
Patri aAloisio QuinnTRI. Así se escribe
en latín el nombre de este sacerdote singular, fuera de
serie, que ha conquistado el corazón de los ocoeños.
Luis Quinn nació en Inglaterra, el 12 de enero de 1928.
El 11 de este mes, un día antes de su cumpleaños, un
mariachi se trasladará a San José de Ocoa a cantarle
“las mañanitas”.
A los cuatro años, la abuela de Luis Quinn lo llevó a
Toronto, Canadá, donde realizó sus estudios en las
escuelas de Duke Of Cork, San Miguel y Coral de Monseñor
Ronan. La educación media la recibió en el Colegio San
Miguel. Posteriormente, se ordenó sacerdote en el
seminario de los padres Scarboro, en 1952.
Un año después de graduado, en 1953, el sacerdote Luis
Quinn llegó a Santo Domingo. Estuvo seis meses en la
parroquia de Haina, un año en Baní y otro en Yamasá.
Luego retornó a Canadá, donde pasó un año estudiando
cooperativismo.
Retornó al país y se fue a San José de Ocoa, donde
permaneció un año. Luego estuvo por Guerra, Hato Mayor,
Baní y, nuevamente en Ocoa. De allí partió a la
comunidad de Padre las Casas, en 1960, donde se quedó
por cuatro años y medio.
El 26 de agosto de 1965, cuando todavía se vivía la
efervescencia de la revolución constituciconalista, el
padre Quinn retornó a su amada tierra ocoeña, donde
permanece hasta la fecha.
Su presencia en San José deOcoa ha sido determinante
para el desarrollo de esa provincia. En cada obra
realizada, grande o pequeña, están las huellas del padre
Quinn.
Su espíritu indomable despertó no sólo a la iglesia,
sino a toda la sociedad ocoeña, cuyos cimientos han sido
sacudidos en las últimas cuatro décadas por el trabajo
dinámico, enaltecedor, infatigable y humano de este
sacerdote.
Vivencias de un amigo con el padre Quinn
Si alguien conoce la obra que ha realizado el padre Luis
Quinn en San José de Ocoa es Ramón Báez, su fiel amigo,
su biógrafo, compañero de actividades y de viajes por
las encumbradas montañas ocoeñas; su colaborador
incansable.
“Lo que el padre Luis ha hecho en Ocoa no se puede
describir con palabras”. Así comienza Báez una extensa
conversación sobre el trabajo del infatigable sacerdote.
Enumera cada una de las obras que han sido construidas a
través de la Asociación para el Desarrollo de San José
de Ocoa (ADESJO), que tiene una representación de 83
consejos comunitarios y 11 miembros en su junta
directiva. La dirección ejecutiva la preside el padre
Quinn.
“Yo recuerdo perfectamente, como el primer día, la
primera obra que se construyó por iniciativa del padre
Luis. Fue un camino vecinal, que tenía un presupuesto de
110 mil pesos mensuales. Nosotros lo hicimos con menos
de 15 mil pesos. Eso fue grandioso”, precisa.
Las huellas de una labor
Obra social
Cada una lleva el sello del padre Luis Quinn
Hasta el 30 de noviembre de este año, la ADESJO ha
construido 2,019 viviendas y 7,091 han sido reparadas;
se construyeron 149 acueductos rurales, 2,747 letrinas
se han instalado en distintas comunidades; se edificaron
11 clínicas rurales, 13 centros comunales, un comedor
económico, un centro educativo vocacional, 71 escuelas y
también 537 kilómetros de caminos vecinales.
Además, se han reparado 215 kilómetros de caminos, se
electrificaron 40 escuelas rurales, se instaló energía
eléctrica en tres centros educativos de televisión y se
electrificó a 11 escuelas rurales.
Se electrificaron 13 centros comunales, un centro de
informática, 324 viviendas rurales y una hidroeléctrica.
En favor del porvenir
Por la niñez
Trabajos incluyen rescate de menores
Parte del trabajo que orienta el padre Quinn es la ayuda
a la niñez. Hasta la fecha se han instalado en Ocoa 12
campamentos educativos y se ejecutó un programa de
prevención y erradicación de trabajo infantil. También
fueron rescatados “de trabajos peligrosos” 2,036
menores.
Otros 33 niños, niñas y adolescentes que realizaban
trabajos inapropiados en labores agrícolas fueron
integrados a la actividad escolar.
La labor que desarrolla el padre Quinn a través de la
ADESJO incluye la instalación de 12 boticas populares,
cinco de las cuales son administradas por los consejos
comunitarios.
Se adeministran, además, 123,779 tareas en
conservación de suelos y 117,564 tareas en
reforestación.
Produciendo para vivir
Invernaderos
La tecnología agrícola llevó el progreso
La Asociación para el Desarrollo de San José de Ocoa ha
logrado instalar y puesto a producir en diferentes
localidades 22 invernaderos tropicalizados y semi-rústicos.
De esta actividad se benefician 23 agricultores y
agriculturas, diez hombres y 13 mujeres.
Otros cinco invernaderos son manejados por grupos de dos
mujeres y tres hombres.
También se instalaron 13 viveros comunitarios con
capacidad de producción de 176,000 plantas al año y 20
viveros individuales que producen 100,000 plantas
anuales; dos vivieros institucionalizados con capacidad
de producción de 550,000 plantas por año y 58 sistemas
de riego individuales que irrigan 800 tareas, que
benefician a 175 familias pobres.
Premios y reconocimientos internacionales recibidos
Suprema cruz
El Papa reconoció sus méritos en favor de los humildes
El padre Quinn fue condecorado con la Suprema Cruz,
otorgada por el Papa Juan Pablo II, en reconocimiento a
sus “insignes logros y por su entrega, realizados en
grado excelente”.
Premio Nobel
Lo postularon a uno de los premios más meritorios
El padre Quinn fue postulado al Premio Nobel
Alternativo. Por tal motivo, una misión internacional,
integrada por Ole Von Uexkull y Frank Bracho, lo visitó
durante tres días en Ocoa.
Clarence H. Moore
Quinn es el único dominicano que ha recibido este premio
Recibió el premio Clarence H. Moore, en 1991, que se
otorga a las personalidades más destacadas de América
Latina, en el área de la salud. El padre Quinn es el
primer dominicano que lo recibe.