|
La Pastoral Juvenil de la Iglesia
Católica se opuso a la despenalización del
aborto, y pidió al presidente Leonel
Fernández rechazar las demandas de quienes
presionan para que se legalice esa
práctica que define como criminal, “que
convertiría el servicio sanitario en una
carnicería humana”.
Durante una eucaristía celebra en la
Catedral Primada de América, el sacerdote
Luís Rosario, coordinador de la Pastoral
Juvenil, destacó además, el trabajo que
realiza la Policía Nacional para controlar
la delincuencia en el país.
Sostuvo que la Iglesia Católica se
opone a toda práctica que atente contra la
vida de cualquier ser humano, sin importar
el lugar en que se encuentra, incluyendo
el vientre de una mujer.
Consideró que no procede el reclamo que
hacen los médicos al Presidente y acusó a
algunos galenos de recibir presiones de
grupos que siempre han defendido la
práctica del aborto, tanto en el país como
del extranjero.
En las modificaciones que hizo el
Congreso Nacional al Código Penal mantuvo
vigente el artículo 317 de la vieja Ley,
que aplica sanciones a la mala práctica
médica, específicamente sobre el aborto.
El padre Rosario negó que la
despenalización del aborto constituya una
señal de desarrollo, como pretenden hacer
creer quienes la promueven. Consideró
inaceptable legalizar la cultura de la
muerte en la República Dominicana, como se
ha hecho en algunas naciones
“desarrolladas” sin darse cuenta que
atenta contra el género humano.
Aclaró que la Iglesia no se opone a que
una si una mujer que acude con problemas
serios en embarazos prematuros sea
atendida adecuadamente. “Eso es lo más
normal que puede existir, pero algunos
médicos quieren ampararse en triquiñuelas
para presionar al presidente de la
República y no promulgue el nuevo Código”,
precisó el coordinador de la Pastoral
Juvenil.
Rosario negó que los más de cien mil
abortos, que según el Colegio Médico
Dominicano se practican cada año en el
país, sea el resultado de la penalización
que existe, lo que provoca que muchas
mujeres acudan a clínicas que son una
verdadera carnicería humana.
|