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Agosto
6-, 2006
Lamentablemente solemos identificar Israel
con terrorismo, luchas entre palestinos e
israelíes, odios, separaciones, muros,
buenos y malos. Es cierto que hay todas
esas cosas, las cuales les encantan a
ciertos medios de comunicación airear.
Medias verdades venden muchas veces más
que las verdades enteras. Es donde se
cumple aquello de que no hay peor mentira
que media verdad.
Para
conocer la auténtica realidad de Israel y
del futuro estado palestino hay que
recorrerlo muchas veces. Hay que meter las
narices en muchos rincones. Hay que
montarse en autobuses cargados de
trabajadores y de amas de casa que no
llevan pintada en la cara a qué pueblo
pertenecen. Hay que recorrer los mercados,
las calles empinadas y llenas de tienditas
donde no se sabe quien es quien pero todos
se respetan. Hay que comer tanto un buen
falafel como un tremendo desayuno judío
compuesto por arenques y montón de cosas
más Recuerdo en una ocasión en que al
pasar a Belén el palestino cristiano que
me llevaba era amigo del coronel a cargo
del puesto de control. Ambos habían pasado
muchas noches juntos en la sala de espera
de un hospital ya que familiares de ambos
estaban en cuidados intensivos. El dolor
les había hermanado Llevan ambos pueblos
conviviendo juntos desde hace tanto tiempo
que no saben cuando empezaron a amarse y a
odiarse, a unirse y separarse.
En mi
última visita me enteré de la última
guerra que se está llevando a cabo en
Israel y que no aparece en los medios de
comunicación. Con los ojos llenos de
ilusión y esperanza me hablaba de ella y
de sus planes el P. Shawki. Es una
guerra muy particular la que se está
llevando a cabo orquestada y dirigida por
las Iglesias Cristianas. Y es la guerra
contra la pobreza y la ignorancia. Me
contaba este joven sacerdote jordano del
Patriarcado Latino de Jerusalén cuál es su
gran preocupación: el futuro de la
sociedad tanto palestina como israelita
está en manos de los niños. Ellos son el
futuro de esta tierra. Mientras los niños
judíos reciben la adecuada educación por
parte de las autoridades de su país, los
niños palestinos se las tienen que
arreglar como pueden. No pueden contar con
su gobierno porque no existe. Y lo que
existe como tal no tiene como prioridad la
educación a no ser que sea una educación
en el radicalismo musulmán
La
ciudad de Jerusalén acoge a trece
diferentes denominaciones cristianas,
algunas de las cuales se remontan al siglo
I. Crearon la Holy Land Christian
Ecumenical Foundation para que los niños
palestinos puedan tener una educación,
puedan sentirse orgullosos de sus raíces
cristianas, puedan mirar el futuro en paz
Todas ellas se han unido en esta peculiar
guerra en la cual no hay tiros, no hay
piedras, no hay huelgas, no hay bombas,
Hay el deseo de educar a los niños, de
enseñarles la convivencia, el respeto al
otro, no importa la religión o la
nacionalidad, el deseo de construir un
mundo en paz. Una de estas escuelas lo es
la Universidad de Belén, auspiciada en
parte por los Christians Brothers de Nueva
York Hay el deseo de que no tengan que
dejar su tierra porque no hay futuro para
ellos. Ojalá
nunca acabe esta guerra contra la
ignorancia y la pobreza.
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