…Sucede con el
reino de los cielos lo que con aquel
director de un prestigioso colegio
que, al ausentarse una temporada por
motivos familiares, convocó una
reunión extraordinaria, encomendando a
tres de sus mejores profesores un
número de alumnos. Al primero de ellos
le dio un grupo de veinte, al segundo
un grupo de quince y al tercero un
grupo de diez, a cada cual según sus
capacidades. Y antes de despedirse les
exhortó a realizar con dedicación la
tarea encomendada durante el tiempo
que él se encontrara ausente…
Pasó el tiempo:
un año, dos, cinco… los chavales
fueron creciendo y dejaron el colegio,
a los profesores les llegó el momento
de su jubilación y el director… del
director jamás se tuvo noticia alguna.
Solamente cuando
a los profesores les llegó la hora de
dejar este mundo el director volvió a
aparecer esta vez "revestido de
Maestro" y les volvió a convocar para
pedirles cuentas de sus muchachos.
El primero de
ellos, orgulloso de poder comunicar a
su Señor su eficiente logro, se
levantó como un resorte y…
-Mira Señor, te
acuerdas del que se sentaba en la
primera fila, ¡sí hombre!, aquel que
no dejaba de comerse las uñas…, pues
no te lo vas a creer. Ha llegado a ser
un excelente político capaz de dirigir
él solo a millones de personas. ¡Ah! y
el rubito que usaba lentillas, ése
acabó con matrícula de honor la
carrera de ingeniería y no ha dejado
de recibir premios y galardones.
Cuando acabó de
hablar, enseguida se levantó el
segundo, y después de carraspear y
afinar debidamente su voz, se dirigió
al Señor con estas palabras:
-Mira Señor, te
acuerdas del niño que vivía enfrente
del colegio, en las casas nuevas, pues
acabó sus estudios con notas muy
altas, se licenció en Derecho y ahora
mismo y debido a su eficiente valía es
portada en todos los medios de
comunicación.
Cuando éste
acabó de hablar se hizo un enorme
silencio…, el rostro del único que
quedaba por hablar denotaba cierta
timidez, y solamente tras la
invitación de Jesús para que
comenzara, se levantó y con voz
entrecortada empezó su discurso:
-Maestro, diez
muchachos me diste, ninguno de ellos
ha logrado un éxito tan rotundo como
los anteriores. Sin embargo (el rostro
de nuestro amigo empezó a desprender
signos evidentes de una enorme
felicidad), te acuerdas de... (y fue
nombrando uno a uno por su nombre, y a
todos conocía a la perfección: el
obrero del polígono industrial, la
feliz ama de casa, aquella que se
encontraba en trámites de separación,
o ése que necesitaba diálisis tres
días por semana... y no sólo eso,
nuestro amigo había dejado de ser "su
profesor" para convertirse en
compañero de camino de cada uno de
ellos).
Cuando acabó de
hablar Jesús se puso en pie y preguntó
a los dos primeros:
-Me habéis contado
las hazañas de tres de vuestros
alumnos, pero ¿y el resto?, ¿sabéis
que ha sido de sus vidas?, ¿os habéis
limitado a llenar sus cabezas de ideas
sin atender mínimamente su corazón?,
¿habéis convertido algo tan sagrado,
como es la vida de unos muchachos, en
un simple boletín de notas?…
Y señalando al
tercero de ellos le dijo:
-Bien, has sido una
persona buena y fiel, como fuiste fiel
en cosa de poco te pondré al frente de
mucho; entra en el gozo de tu Señor.
Después
dirigiéndose a los otros dos les dijo…,
¡bueno, lo que ya todos nos imaginamos
y lo que a nadie nos gustaría escuchar
cuando estemos cara a cara con El
Maestro!