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San Juan de la Maguana, República Dominicana

Oximoron

Autor: JUAN FRANCISCO PUELLO HERRERA

Fuente: www.listin.com.do

Oximoron es una figura que se utiliza al hablar o al escribir que consiste en unir dos palabras de significado opuesto. En otras palabras, es la combinación en “una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido”.

Ejemplos clásicos de oximoron son: “dulce derrota” o “soledad sonora”. El oximoron puede ser utilizado a conveniencia dependiendo del efecto que quiera producir. El mismo, puede evidenciar una clara propensión a la desfachatez o la ironía cuando se dice que hay que imponer la democracia. En otros casos, tiene su punto de partida en jocosidades atribuidas a un artista popular: “las cosas malas de la vida que buenas son”. Pero también en obras clásicas “un breve descanso muy cansado” (Quevedo). En declaraciones personales de amor como “alborotada timidez”. Se encuentra hasta en la sabiduría popular del dominicano: “República Dominicana es un país organizado en el desorden y programado para el desastre”. Pero existen expresiones más que de significado opuesto, contradictorias e incomprensibles al entendimiento humano, que nos cuestionan, y que toman su más rica expresión de sentido cuando arrancan de la sabiduría divina.

En el Antiguo Testamento y sobre todo en el Nuevo Testamento, encontramos innumerables ejemplos del manejo del lenguaje que da un nuevo sentido a nuestra vida. “A quien tiene se le dará; a quien no tiene se le quitará lo que tiene” (Marcos 4,25). “El que ama a su vida la destruye”, y el que desprecia su vida en este mundo la conserva para la vida eterna” (Juan 12, 25). “No piensen que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino la espada”. (Mt. 10,34). “Porque el que se eleva será humillado y el que se humilla será elevado” (Lucas 14,11). “Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí, la hallará” (Mateo 16,25) Es como decir que Dios escribe derecho con reglones torcidos. De estas evidentes contradicciones para el entendimiento humano, me seduce una en particular de San Pablo: “Cuando me siento débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12, 10) En la vida cristiana, contrario a cualquier aspecto de la vida ordinaria se saca fuerza de la debilidad. Igual que muchos, que no saben que donde está su fuerza está su mayor debilidad.

Como tampoco se entiende, que para progresar en santidad es en razón directa del sufrimiento. ¡En verdad Dios tiene una forma muy peculiar de llamarnos a su Reino!

Cortesía de www.listin.com.do

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