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Para
Julio no ha llegado la fecha de aquel
aniversario que marcó su felicidad, pero
siente en estos momentos como si lo fuera. Le
viene a la mente Bécquer con sus rimas, aunque
de talento le corresponde hablar: “Podrá
nublarse el sol eternamente; podrá secarse en
un instante el mar; podrá romperse el eje de
la tierra como un débil cristal. ¡Todo
sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su
fúnebre crespón; pero jamás en mí podrá
apagarse la llama de tu amor”.
Entiende Julio, uniendo el talento con el
amor, que si hay un término que se confunde
con frecuencia es el talento. Un hombre o una
mujer talentosos no necesariamente se explica
desde el plano de sus logros académicos,
profesionales o políticos. Se dan casos de
hombres y mujeres, que aun teniendo éxito en
las empresas que han desarrollado no son el
mejor ejemplo para destacar su pretendido
talento.
El
talento que se recibe de Dios para aplicarlo a
cualquier actividad en la vida, tiene que
estar en armonía con lo que el Creador tiene
reservado para cada cual. Se dice que hay
quienes tienen talento para el mal, y eso no
es del todo cierto.
El
talento es para emplearlo en algo que produzca
frutos para que aproveche bien a otros. Existe
una gran diferencia entre una persona
habilidosa y una persona talentosa. El
habilidoso carece de vergüenza, en cambio el
talentoso es digno de confianza. En las
vivencias personales se puede encontrar el
ejemplo de persona talentosa.
En
el caso de Julio, se trata de una mujer, que
aún teniendo la oportunidad y el talento
necesario para escalar los peldaños que la
llevarían a puestos de importancia, decidió
que lo más provechoso era dedicar su tiempo a
Dios, a la familia y al prójimo. Admirar y
querer a esa mujer por lo que representa es
una gracia que ha recibido de Dios. Su lema
siempre fue aspirar a mucho para llegar a
algo.
Ella
no tiene dobleces, es sincera, tiene agudeza,
es emprendedora, no engaña, es oportuna en sus
juicios, siente temor de Dios, es responsable,
combate la injusticia, es ecuánime, su alegría
ni la regatea ni la condiciona, se entrega sin
esperar nada a cambio, y manifiesta su amor
con la alborotada timidez que la caracteriza.
Nada más hay que agregar, porque día a día
aprecia Julio a través de sus vivencias, el
valor espiritual que representa poner el
talento al servicio de Dios. |