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La
curiosidad malsana no sólo se aplica a aquellos
que recurren al ocultismo para agenciarse
favores o la de hacer daño a otros. Existe una
forma de curiosidad, que se inscribe en las
coordenadas de una personalidad retorcida. Se
aprecia en la manera sutil de incentivar el
chisme, le llamaría el chisme de luxe o de
chismear (sic) bajo reservas y sin
comprometerse. ¿Cuándo se da este tipo de
comportamiento? Se da cuando una persona
pregunta sobre una situación que ya le consta o
que es conocida por todos. Veámoslo de esta
manera, si alguien sabe a ciencia cierta que un
compañero de trabajo es homosexual para qué
preguntar lo que se conoce. Si es vox populi que
una mujer le es infiel a su esposo, para qué
preguntar por aquello que es del dominio
público. La explicación lógica a esta actitud,
es que la confirmación del hecho alimenta la
morbosidad del inquisidor. Es más dañino cuando
estas preguntas van acompañadas de la expresión
recurrente “no lo creo pero quiero confirmarlo”.
En proverbios 11,13 encontramos que “el hablador
revela los secretos, el de espíritu seguro
oculta las cosas”. Divulgar o ayudar a expandir
un rumor de algo que lesione la dignidad como
persona de alguien, en nada contribuye al
crecimiento espiritual. Es tan corrupto el que
calumnia como el que se hace eco de una
calumnia. El modo de evitar estos desvaríos de
la conducta es mediante la caridad fraterna.
Todo lo que pensamos, decimos o callamos para
perjudicar al prójimo se traduce en egoísmo. La
caridad cristiana debe llevar a cambiar de
arriba abajo nuestro presupuesto de vida y las
relaciones con los que nos rodean. El controlar
las pasiones es el primer paso a dar si en
verdad queremos controlar lo que alegremente
decimos o repetimos sobre el comportamiento de
las personas. Controlar el terrible vicio de la
murmuración o de la curiosidad malsana de
propiciarla, debe ser una de las principales
metas de aquel que quiera crecer en santidad. Se
dice con razón que la malevolencia en el pensar
depende de la parcialidad de nuestros juicios.
De nada vale que tengamos sentimientos buenos si
los mismos no se fundamentan en el amor. |