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San Juan de la Maguana, República Dominicana

¿Qué esconde?

Autor: JUAN FRANCISCO PUELLO HERRERA

Fuente: www.listin.com.do

Es frecuente encontrar personas que no toman decisiones sobre la permanencia de otras en determinadas instituciones, porque de hacerlo, pueden verse en la enojosa situación de que sean objeto de una denuncia por algo que han hecho, dejado de hacer o están haciendo mal. De esta manera, el que no adopta posición sobre alguien o algo que causa daño a otro o a una comunidad se hace cómplice de injusticias o abusos, que la mayor de las veces se cometen en nombre de una autoridad, que de inmediato pasa a ser cuestionada. ¿Qué se esconde tras estas actitudes? Pueden ser, sin que sea limitativo, temores de diversa índole: a ser repudiado, sorprendido o descubierto; a lo inesperado; a un juicio moral; a perder una posición en la escala social; a pasar vergüenza; al qué dirán; a que se conozca tal cual es la persona; a que se descubra que toda su vida ha sido apariencia; a hacer el ridículo. En fin, a que esos temores se conviertan en angustia, al saberse un ser limitado que muchas veces utiliza a Dios como punta de lanza para acusar a otros. Las circunstancias imprevistas de una vida llena de apañamientos, constituyen el medio más idóneo de falsificar la fe. Una fe falsificada tiene el inconveniente de que no convence a nadie, aunque la persona pretenda aparentar una dureza que sólo es vanidad y prepotencia. Esconderse o valerse de una posición que otorga categoría social es un signo claro de la falta de personalidad que tiene un individuo. Trátese de quien se trate. No importa el rango o el prestigio que tenga el “incumbente” (sic). Sentirse atrapado o descubierto es la sensación más terrible que puede sufrir una persona. Sencillamente, porque los demás le verán con los prismáticos que corresponden a su personalidad. El hecho de no tomar decisiones bajo estas premisas, puede interpretarse además como un favoritismo corrompido, que “es en sí mismo una fuente perpetua de prodigalidades y de desorden; que grava más pesadamente que muchos millones de deudas; y priva a nuestros brazos de vigor y a nuestras reuniones de sensatez”.

Cortesía de www.listin.com.do

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