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San Juan de la Maguana, República Dominicana

Memorias de una campaña

Autor: JUAN FRANCISCO PUELLO HERRERA

Fuente: www.listin.com.do

La memoria hay que ejercitarla para que no se olviden hechos importantes. De tal manera, se hacen promesas que después se olvidan. Recordar para no olvidar debería ser un buen ejercicio cuando de conseguir votos se trata. En la recién campaña para las elecciones congresuales y municipales, cada ciudadano debió anotar en un papel las promesas hechas. Ya que se acerca el 16 de agosto, por si acaso alguno no lo hizo, les recuerdo algunas de ellas: “El pueblo habló. Para trabajar por ti. Limpieza y orden. Los llevaré por un sendero de paz y progreso.

Iniciamos el saneamiento y la recuperación del país. El pueblo que sabe elegir lo mejor es un pueblo que progresa. Vota por el adecentamiento de la política nacional. Mis credenciales son honradez, capacidad gerencial, motivación. Contigo siempre. Comprometido con la patria. Honestidad y seriedad probadas. Comprometido desde siempre. Un hombre con ideas modernas. No te defraudaré. Cuento contigo. Votando por mí... estás votando por ti”.

Todas estas son promesas, pero también compromisos que reposan en la memoria de todos aquellos que durante meses recibieron (soportaron) estos mensajes (propaganda). Quedan en la memoria y son memorias de una campaña. Para no olvidarlas y que sean repasadas periódicamente. Para recordarlas a los que prometieron cumplirlas. Están cada una de ellas grabadas en las mentes de los que esperan se cumplan para vivir de un modo más humano. Quiera Dios se conviertan en realidad.

Las promesas hay que cumplirlas. Si no se cumplen cae en el descrédito el promitente. Vale entonces citar lo expresado por el juez Baltasar Garzón en su reciente visita al país: “Cualquiera composición que salga para los puestos electivos, lo importante es que hagan lo que debe hacer un político, que es cumplir las propuestas (hechas) electorales”.

La correcta actitud de un político no se mide por sus poses, como es el caso de lo que se ha convertido en un uso y costumbre, de presentarse, poniendo sus manos en posición piramidal juntando la yema de los dedos. No se trata de una simple pose, se trata de que lo prometido se haga realidad. Vale recordar, que el que promete y no cumple falta a su palabra, y a éste no puede ayudarle Dios.

Cortesía de www.listin.com.do

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