Justo el lunes después del Día de las Madres
de cada año (¡antes era el mismo Día de las
Madres!), salgo con cerca de 150 estudiantes
de la Pontificia Universidad Católica Madre
y Maestra (PUCMM) a un pequeño pueblo
llamado Dryden, justo en el centro del
estado de Nueva York.
El viaje en sí mismo es una gran aventura,
ya que luego de las 3 horas de vuelo tomamos
un autobús por 4 horas más hasta llegar a la
sede principal de Tompkins Cortland
Community Collage (TC3), una unidad de la
State University of New York (SUNY), donde
los chicos y chicas de la PUCMM estudian el
semestre de verano. Es una experiencia que
le ha cambiando la vida y el horizonte a
cerca de mil egresados y estudiantes de la
PUCMM.
Además de ese grupo, y como parte del mismo
programa llamado Conexiones Globales, este
verano 20 estudiantes de la PUCMM están en
el Rochester Institute of Technology (RIT) y
cerca de 50 se encuentran en Orlando,
Florida, en las instalaciones de Disney
World, estudiando y trabajando como parte de
su formación profesional en hotelería.
Esto es parte del serio compromiso que tiene
la PUCMM con la formación de los futuros
profesionales de nuestro país y la mejor
demostración que nuestra universidad hace
más de 10 años asumió la globalización en la
educación universitaria.
Esto no es noticia de primera plana
–¡lamentablemente!- pero es ahí donde se
está forjando el desarrollo de la República
Dominicana, y no en los dimes y diretes
faranduleros de nuestros políticos
vernáculos.
Mientras algunos dominicanos llenan espacios
en los medios de comunicación con argumentos
carentes de sentido, fruto del circo en que
hemos convertido la cosa pública, estos
jóvenes –y otros miles- silenciosamente se
capacitan para transformar la sociedad
dominicana en una nación más justa y
próspera.
Tenemos un futuro promisorio, nadie lo dude,
pero no por los payasos, sino por los
estudiantes. Nunca como ahora tiene tanto
sentido para mí la famosa canción de Los
Guaraguaos.
A la República Dominicana siempre la ha
salvado la juventud, basta con citar los
Trinitarios o el 14 de Junio. No soy
pesimista, se lo reafirmo a mis amigos que
leyeron mi artículo del pasado martes, soy
muy realista.
Hay que defender a esta juventud dominicana
que asciende con mejor corazón y mayor
claridad mental que nosotros. Ojo con
quienes quieren marchitarla para mantener el
presente lodazal.