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San Juan de la Maguana, República Dominicana

Nuestra angustia presente

Nosotros, los clasemedieros, con ínfulas intelectualoides, nos da “un-no-sé-qué” ver semejantes disparates. Argumentamos que el alzheimer es endémico en la vida social de nuestro país y el “allante” es la norma de comportamiento público
Fuente: http://www.elcaribecdn.com Autor: David Alvárez Martín
¡Estamos en campaña porque hay votos que ganar! Luce como si todos asumiéramos una suerte de demencia. Algunos ejemplos. Un grupo de zánganos desuniformados publican un ridículo documento que huele a naftalina histórica y nuestro presidente designa funcionarios con el propósito de ganar votos. 
 
 Los incumbentes de la gestión perredeísta pasada dan cátedras de: ¡Como manejar la economía y los defectos de la reelección! Los oficialistas pintan a Luperón como un enano frente al doctor Fernández. Y no se quedan atrás las encuestas, hechas por sastres, sin necesidad de trabajo de campo.

Nosotros, los clasemedieros, con ínfulas intelectualoides, nos da “un-no-sé-qué” ver semejantes disparates. Argumentamos que definitivamente el alzheimer es endémico en la vida social de nuestro país y el “allante” es la norma de comportamiento público.

Apelamos a los grandes ejemplos: Duarte, Bonó, Lugo, Tavárez Justo, Bosch y lloramos de vergüenza por los niveles de corrupción -en lo público, lo privado y lo “sociedad civil”- que anega la convivencia social.
 
Vemos de reojo la democracia que nos ha cambiado el “aquí nadie habla” de la dictadura por el “habla que nadie te hace caso” de las libertades ciudadanas. 

Es un hecho: toda democracia tiende a reflejar la sociedad que la articula y su peculiar historia. La sociedad dominicana de hoy es más motoconcho, “reguetón” y tigueraje que urbanismo, academia y organización. Hay más “picher” de guagua que ingenieros, miles de veces más bancas de apuesta que bibliotecas.

¿A quienes les piden sus votos el gobierno y la oposición? ¿A nosotros, minoría angustiada y abstencionista? ¿O a los más, que viven del día a día, gracias al boroneo, el chiripeo o una remesa, jugando dómino en un colmadón y que es arreada a las urnas fácilmente?

A veces entiendo un poco ese sentimiento de “los de primera” frente a la montonera de inicios del siglo XX, el trujillato y la democracia naciente con Bosch.
 
Sí, precisamente a ese Bosch que nadie de los que le votó salió a defenderlo frente al golpe y quienes sí lo hicieron en Manaclas se negaron a votarle.

Cosas de la democracia criolla. ¡Qué siempre será mejor que una dictadura!
Cortesía de www.elcaribecdn.com

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