www.vivenciasjuveniles.com

San Juan de la Maguana, República Dominicana

Los "de segunda"

Ajena a la evolución económica y social del resto del américa latina, y aún más del llamado mundo capitalista desarrollado, nuestra sociedad está articulada en un ideario de castas sociales basadas en el “allante” y el peculado
Fuente: http://www.elcaribecdn.com Autor: David Alvárez Martín

Quien no dedica tiempo y energía para comprender “lo que no se ve” en una sociedad nunca podrá explicar “lo que se ve”, y mucho menos podrá realizar acciones significativas para transformarla positivamente.
 
La falta de valores como la justicia, la solidaridad y la tolerancia, aunados a la carencia de una comprensión de la sociedad donde vive, lleva a muchos hombres y mujeres a dedicar su vida entera a acumular riquezas mediante la explotación de sus semejantes o el usufructo de bienes públicos, sosteniendo a su vez un discurso -¡vaya contradicción!- de redención religiosa o liberación secular.

En el caso dominicano encuentra esta situación tan generalizada un diagnóstico genial en la obra de Juan Bosch. Un texto, poco leído, titulado: “Trujillo, causas de una tiranía sin ejemplo”, tiene una primera sección, que a su vez consta de cuatro capítulos, denominada “El origen psicológico”.
 
En esos capítulos Bosch analiza la mentalidad de la sociedad dominicana formada (mejor dicho deformada) a partir del mismo origen de la colonia española de Santo Domingo.
 
Ajena a la evolución económica y social del resto de América Latina y aún más del llamado mundo capitalista desarrollado, nuestra sociedad está articulada en un ideario de castas sociales basadas en el “allante” y el peculado.

Se ha cultivado un odio ancestral al trabajo tesonero (con el emblemático Negrito del Batey), al ahorro y la negritud. Los “de segunda”, que en textos posteriores Bosch los equipara con gran parte de la “pequeña burguesía”, anhelan alcanzar el estatus del mítico grupo “de primera” para poder ser “gente”, ser importantes, “de sociedad”.
 
Para lograrlo “todo vale”, ya que la neurosis colectiva de semejante modelo social torna en irrelevante la ética, el conocimiento y la integridad (en el orden personal, ciudadano y profesional).

Entender ese rasgo de deformidad societal explica en gran medida la falta de respeto por la ley, la descomposición de los partidos políticos, la extensa mediocridad del ejercicio profesional y la hostilidad hacia la productividad como indicador de producción.

 Expresiones sociales como la obsesión por las yipetas, los colegios bilingües y la visa americana, por poner tres ejemplos, muestran dos símbolos de “los de segunda” intentando pasar a ser “de primera”. ¡Gran sabio era Don Juan! Por eso se lee tan poco.

Cortesía de www.elcaribecdn.com

Regresar

CopyRight © Vivencias Juveniles 2006