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No importa qué
definición de cultura aceptemos con mayor o
menor agrado, en todas, a excepción de las
culturas ágrafas, la pasión por leer y por
escribir están en el corazón del hecho
cultural.
Incluso, la educación en el aprecio de las
demás manifestaciones culturales pasa por la
lectura como vehículo indispensable. En
consecuencia todo esfuerzo que se haga, con
mayor o menor éxito, en promover la lectura,
es digno de reconocimiento y apoyo.
La presente gestión cultural del Gobierno
dominicano ha dado muestras claras y
contundentes de su compromiso con el libro y
la lectura. Sus raíces provienen de la
anterior gestión del doctor Leonel Fernández
cuando encomendó al licenciado José Rafael
Lantigua la transformación de la Feria del
Libro al escalafón internacional que hoy
ostenta.
Detrás de esa motivación del presidente
Fernández se encontraba su personal pasión por
los libros y por supuesto la claridad política
de Juan Bosch que durante toda su vida predicó
y motivó la necesidad de libro como vehículo
de emancipación personal y social.
La escogencia de Lantigua era justísima, ya
que aparte de su condición de autor y crítico
literario había sostenido por años el espacio
Biblioteca en la prensa nacional, que
indiscutiblemente fue la principal vitrina y
difusor del libro dominicano.
Si alguien sabía cómo relanzar la feria del
libro era Lantigua. Por eso en esta segunda
etapa del gobierno de Fernández la selección
de Lantigua como secretario de Estado de
Cultura auspiciaba, como de hecho ha ocurrido,
un mayor impulso al libro y sus ferias,
concretizado en la escogencia de Alejandro
Arvelo como responsable de dichas actividades
y Basilio Belliard a cargo del Libro y la
lectura.
En ese contexto la celebración de la III Feria
Regional del Libro en La Romana ha sido un
auténtico derroche de cultura y ocio de
calidad para toda la población de esa
provincia y el Este del país.
Ocasión aprovechada por miles de pobladores
de esa región para acercarse a libros y
autores, descubrir textos maravillosos y
seguramente futuras vocaciones literarias.
Salvo la inversión en educación y salud, no
conozco otra manera más valiosa y democrática
de gasto gubernamental que la efectuada en
ferias semejantes.
La promesa de que la próxima Feria Regional
del Libro se efectúe en San Juan de la
Maguana me llena de júbilo debido a ese
corazón de identidad que cada uno tenemos
sembrado en nuestro terruño natal. |