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San Juan de la Maguana, República Dominicana

La inutilidad de las minorías

Únicamente tiene valor el voto que se deposita por los candidatos que tienen posibilidad de ganar: usualmente los dos que tengan al menos un tercio de la intención de voto. El resto de los votos no tiene ningún valor
Fuente: http://www.elcaribecdn.com Autor: David Alvárez Martín
Las elecciones no son la democracia. Al contrario. Uno de los resultados de la democracia son las elecciones. La democracia abarca aspectos más importantes que las elecciones: equidad, justicia, tolerancia, seguridad, servicios públicos de calidad, entre otros muchos aspectos.
 
Las elecciones en tal sentido deben ir avanzando en la dirección de reflejar una mayor democracia en sus formas de participar, la transparencia de los procesos y la distribución del poder expresado en los votos.

En el caso de nuestras elecciones presidenciales el grado de democracia de las mismas es muy limitado.
 
Comenzando con la campaña electoral que está diseñada para excluir a cualquier candidato o partido que no tenga disponibilidad de muchos millones de pesos.

El segundo aspecto es que por falta de mecanismos constitucionales que sirvan para pedir cuenta a un funcionario electo, la elección presidencial es un cheque en blanco por 4 años.

El tercer aspecto es que únicamente se reflejan en el resultado de dichas elecciones los votos del candidato que ganó, los demás votos no tienen ningún valor.

Fruto de esa circunstancia, únicamente tiene valor el voto que se deposita por los candidatos que tienen posibilidad de ganar: usualmente los dos que tengan al menos un tercio de la intención de voto.
El resto de los votos no tiene ningún valor. Votar por un candidato minoritario es pérdida absoluta del voto. Ya que nuestro sistema no es parlamentario, como el sistema español o el italiano.

Es más grave la cuestión si las candidaturas minoritarias son construidas de cara a las elecciones sin tener tras de sí un sólido proceso de organización independientemente de las elecciones.
Un caso semejante únicamente lo registra el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en los años 70 y 80.
 
Fuera del caso del PLD y especialmente en el campo de candidaturas que se pretenden progresistas, su participación electoral usualmente expresa la ingenua perspectiva de segmentos de la clase media que fantasean con un “cambio social milagroso” o en el peor caso juegan a restarle votos a una de las dos fuerzas mayoritarias.

En ambos casos se devela cuan perdidos están en la política criollo amigos míos tan queridos.
Cortesía de www.elcaribecdn.com

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