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San Juan de la Maguana, República Dominicana

¡Hay que matar el miedo!

Tanto el entorno familiar, como los estratos sociales donde una persona se cría, forjan en el temor o la confianza propia, producen mujeres y hombres incapaces de dar un paso adelante o seguros de sí para modificar lo que les rodea
Fuente: http://www.elcaribecdn.com Autor: David Alvárez Martín

El miedo es el enemigo fundamental de la vida. Es un adelanto de la muerte. El miedo mutila a los hombres y mujeres, destruye familias, carcome instituciones y aniquila sociedades. Una sola persona temerosa puede hundir un proyecto de centenares, de miles de personas, si se encuentra en posición de poder.
 
Un gobierno paralizado por el miedo puede disolver una nación. Frente al miedo no hay argumentos, la parálisis del temor embota oídos y entumece cerebros, asusta hasta la propia sombra, el futuro luce sombrío, quienes nos rodean se dibujan como amenazas.

Tanto el entorno familiar, como los estratos sociales donde una persona se cría, forjan en el temor o la confianza propia, produce mujeres y hombres incapaces de dar un paso adelante o seguros de su criterio para modificar su entorno.
 
Superar el miedo es tarea de colosos, tanto para individuos, como colectividades. No es posible alcanzar meta alguna, con calidad y energía, si anteponemos los miedos. El temor convierte en cumplida la profecía implicita. Las ruinas del fracaso testimonian a lo que se temía, que fue quien las labró.

El 20 de octubre del 1961, luego de 23 años de exilio, el primer discurso de Juan Bosch en suelo dominicano se titulaba “Hay que matar el miedo”.
 
La lucidez de Bosch frente al escenario de una sociedad hundida en su propia miseria, material y moral, luego de 31 años de dictadura, lo hizo trascender el populismo de quienes erigían la venganza ciega contra todo el que se le supusiera simpatía trujillista.
 
Si de los archivos del Partido Dominicano hubiese salido el listado de los que merecían castigo, serían mayorías, especialmente las más pobres, las víctimas del odio de unos pocos resentidos contra la tiranía. Bosch entendió y predicó que no era el miedo, ni el odio, la fuerza que deba mover una sociedad, si- no la justicia.

Ayer como hoy, en tantos ámbitos de la sociedad dominicana, es el miedo que domina y guía hacia la derrota a individuos y grupos. Y detrás del miedo se anida el odio visceral que da zarpazos a los fantasmas pero mata el futuro. Terminaba Bosch su alocución con una cita impactante.
 
“Parodiando a Martí, a José Martí padre de América y gloria de Cuba, quiero decir aquí que los dominicanos no podemos vivir como la hiena en la jaula, dándole vueltas al odio.”
 
Si el miedo hubiese sido su guía, ni el Cristo habría subido al Gólgota, ni Duarte fundado la Trinitaria. ¡Hay que matar el miedo!

Cortesía de www.elcaribecdn.com

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