Esta semana cumplo un mes de estar en Madrid
trabajando intensamente con mi tesis
doctoral y Dios mediante el próximo domingo
regreso a Santo Domingo.
Siempre que paso largas estancias lejos de
mi país dependo de los periódicos digitales
para estar enterado de lo que sucede allá.
Poder leer la prensa por ese medio, a la vez
que la cotidianidad es distinta a esas
primeras planas, genera cierta distancia
crítica.
Tengo muchos compatriotas al lado, cerca de
donde estudio, y en la misma Universidad
Complutense de Madrid, se encuentran más de
treinta profesores dominicanos enviados por
el Inafocan tomando un curso de verano. Mi
gratitud al Lic. Pedro Eduardo y a doña
Alejandrina por invertir en la capacitación
de nuestros docentes.
Ateniéndome a lo que la prensa comunica el
panorama dominicano de cara a las elecciones
está clarisimo. En primer lugar el PRSC
seguirá disminuyendo en su cuota de
votación, posiblemente menos de un 5%,
convirtiéndose en uno más de los
minoritarios y rumiando sus glorias pasadas.
El PRD se mantendrá entre un 25% y un 30%,
no más, tanto por lo insulso de su
candidatura, como por la falta de sintonía
absoluta con el país.
Y por supuesto Leonel Fernández por el PLD
ganará cómodamente su tercera postulación a
la presidencia de la República, la sensatez
y la economía le favorecen.
La abstención será significativa, no hay
estímulo para votar en contra de ningún
candidato, como lo fue en las elecciones
presidenciales pasadas. Eso es parte de la
modorra de una democracia estable, gústenos
o no. No hay por lo tanto espacio para
cuartas, quintas o nones vías.
Muchos ansiamos que la inversión en
educación y salud se incremente, no
entendemos la prioridad del metro, pero en
democracia hay que escoger entre lo que hay
y definitivamente el candidato del PLD es la
mejor opción.
El resto de la campaña será un chorro de
palabras, promesas y hasta insultos, pero el
resultado final está definido como lo
planteé.