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San Juan de la Maguana, República Dominicana

El poder de las mentiras

Alguien podría preguntar qué tiene que ver un museo del creacionismo con los miles de muertos estadounidenses e iraquíes que provoca cada mes la invasión de Estados unidos en irak. una cosa: el poder de las mentiras
Fuente: http://www.elcaribecdn.com Autor: David Alvárez Martín

En Petersburg, Kentucky, las noticias han ubicado la próxima inauguración de un bodrio llamado Museo del Creacionismo. Ubicado en el condado de Boone donde el 75% es blanco y el 13% vive por debajo de la línea de la pobreza, es un pueblo sureño, fundamentalista religioso y que apoya las políticas militaristas administración republicana.
 
Es un museo tan falso como si se dedicara a Superman o los Picapiedras. Que más del 44% de los norteamericanos, según una encuesta Gallup, creen que Dios hizo al hombre hace menos de 10 mil años no me extraña.
 
Más de la mitad estaba convencida de que Iraq tenía armas de destrucción masiva y era el refugio de quienes destruyeron el World Trade Center.
 
La democracia norteamericana no les sirve para vivir en la verdad. La democracia en Estados Unidos es una cuestión aldeana, ni estatal, ni mucho menos federal.
 
Pueden fatigarse por días –y esto es meritorio- debatiendo un presupuesto municipal, pero se dejaron instalar en el 2000 a un presidente mediante un fraude que haría sonrojar a Joaquín Balaguer.

Alguien podría preguntar, si me ha leído hasta ahora, qué tiene que ver un Museo del Creacionismo con los miles de muertos estadounidenses e iraquíes que provoca cada mes la invasión de los Estados Unidos a Irak. Una cosa: el poder de las mentiras.
 
Mentiras que sirven para hacer negocios; para masacrar pueblos enteros;  para segregar a millones de norteamericanos, negros y latinos, en condiciones de miseria; mentiras que se usan para sostener una campaña permanente contra la emancipación de la mujer; mentiras, en fin, que sostienen una forma de ordenar el mundo y sojuzgarlo para que unos pocos ganen fortunas fabulosas a costa de la miseria de millones y millones en todo el planeta.

La manipulación bíblica de los grupos fundamentalistas no resiste el poder del Evangelio y su llamado a la conversión, a la verdadera, no al orgasmo emocional que venden como droga.
 
Recordemos a ese humilde y valiente dominico que en el adviento de 1511 supo enfrentar las mentiras y proclamar la verdad de Cristo.  “¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarles de sus enfermedades? ¿Éstos no son hombres?… Tened por cierto que en el estado que estáis no podéis salvaros”. La mentira conduce a la muerte, la verdad nos hará libres.

Cortesía de www.elcaribecdn.com

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