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San Juan de la Maguana, República Dominicana

De hienas y mendigos

La presente campaña se ha convertido en un banquete de hienas con los rastrojos aun en sus dientes del millón y medio de pobres que crearon en el gobierno pasado. No existe tapujo para predicar las mentiras más obscenas
Fuente: http://www.elcaribecdn.com Autor: David Alvárez Martín
Son las 6 de la tarde del jueves 13 de diciembre. Llevo media hora en un tapón. Cualquier semáforo es más inteligente que un Amet. Por radio, ladridos rabiosos amenazan morder al Gobierno.
 
La miseria de siglos develada por Noel y Olga es  carroña por la que pelean los partidos de oposición.
 
Los votos se calculan por los muertos, y los análisis meteorológicos y de embalses destilan perversión.

El argumento central: Leonel Fernández tiene la culpa de todos los muertos, inundaciones, puentes destruidos, cosechas devastadas y represas desbordadas.
 
¡Suena bien! Añadamos también al conteo contra el Presidente a todos los muertos de Katrina en New Orleans, los muertos e inundaciones de Tabasco y hasta los miles de Bangladesh. Leonel sería el dios de las tormentas a escala global. ¡Cuántos disparates se hablan en nuestra insularidad!

La presente campaña se ha convertido en un banquete de hienas con los rastrojos aun en sus dientes del millón y medio de pobres que crearon en el gobierno pasado.
 
No existe tapujo para predicar las mentiras más obscenas. Como buenos discípulos de Pinochet -¡la filiación es importante!- les vale igual robar, mentir o prevaricar, con tal de encaramarse nuevamente en el poder. ¡Dios no permita semejante castigo!

Cual espectadores ante el carnaval hay millones de dominicanos con la mano extendida, esperando que “alguien” les resuelva todos sus problemas.
 
Inoculados contra la virtud de la organización y el trabajo comunitario, mendigan del gobierno de turno y de los candidatos en campaña los mendrugos que les tiran.
 
Los gobiernos y los partidos se han acostumbrado al ritual. ¡Bien cómodo la tienen! Un país mendicante no puede aspirar ni a democracia ni a desarrollo.

Dentro de cien años -¡quizás!- tendremos políticos diferentes y no será por voluntad de ellos sino por las fuerzas del exterior  que nos obligarán a moldearnos.
 
En esa república futura habrá ciudadanos y ciudadanas, y estarán extintas las hienas y los mendigos, para dicha de los descendientes de quienes se queden en esta ínsula. Pero eso es astrología política.

En el real y duro presente vivimos con mayor sinceridad la exacta medida de nuestra miseria. Los oropeles del perímetro central de Santo Domingo o la paradisíaca “provincia” de Punta Cana son pura ficción.
 
Somos muy pobres, con muchas hienas y muchos mendigos.
Cortesía de www.elcaribecdn.com

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