El pasado sábado tenía convenido participar en un diálogo sobre
la paz con habitantes de Brasil en Santo Domingo Este, pero un
estado gripal me impidió acudir.
Había esbozado algunas ideas teniendo como referencia La Carta
de la Paz. Documento esencial a la hora de entender a fondo dicha
cuestión y que es accesible a cualquiera en
http://www.cartadelapaz.org/
Lo primero es que la paz no es la ausencia de violencia.
Error muy común que supone la violencia como acción y la paz como
pasividad. Es lo contrario.
La violencia se expande en la medida que no se actua por la
paz, que no se construye la paz. La paz es un esfuerzo, un nervio,
una acción. Igual que la vida, que sólo es posible mediante el
esfuerzo de vivir y que cuando se detiene adviene la muerte.
Como la paz es una acción hay diversos grados de actividad
que van desde las acciones más sencillas hasta las más complejas, y
desde aquellas que podemos hacer con nuestro esfuerzo individual,
hasta las que demandan la participación de la sociedad.
Siempre es posible construir la paz porque es mucho lo que
podemos hacer como hombres y mujeres, y en la medida que aprendamos
a hacerlo como individuos, mayores posibilidades tendremos de
construir la paz como grupos, comunidades y como sociedad en
conjunto.
Construir la paz es promover la justicia, la equidad, la
educación, la salud, la democracia, el diálogo, la tolerancia, el
respeto, entre otros aspectos.
Todos estamos conscientes de que si logramos articular un
modelo social basado en la equidad y participación democrática mayor
paz tendremos, pero esa es una tarea que demanda tiempo y la
coordinación de la voluntad de millones de personas en el país.
Mientras eso se consigue es mucho lo que podemos hacer en
nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo, en nuestros
ámbitos de estudios, en nuestros vecindarios y a las iglesias que
asistimos.
Promover el diálogo como forma digna de relacionarnos unos
con otros es construir la paz.
Fortalecer el respeto de cada persona sin importar su género,
edad, nacionalidad o creencias es hacer la paz. Ser solidarios a la
medida de nuestras posibilidades con los más necesitados que
nosotros es multiplicar la paz.
Sin perder el impulso en lograr la paz como sociedad
mantengamos el esfuerzo de construirla día a día en nuestro
entorno.