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San Juan de la Maguana, República Dominicana

Construir la paz

Como la paz es una acción hay diversos grados de actividad que van desde las acciones más sencillas hasta las más complejas, y desde las que podemos hacer individualmente hasta las que demandan la participación de la sociedad
Fuente: http://www.elcaribecdn.com Autor: David Alvárez Martín
El pasado sábado tenía convenido participar en un diálogo sobre la paz con habitantes de  Brasil en Santo Domingo Este, pero un estado gripal me impidió acudir.
 
Había esbozado algunas ideas teniendo como referencia La Carta de la Paz. Documento esencial a la hora de entender a fondo dicha cuestión y que es accesible a cualquiera en http://www.cartadelapaz.org/

Lo primero es que la paz no es la ausencia de violencia. Error muy común que supone la violencia como acción y la paz como pasividad. Es lo contrario.
 
La violencia se expande en la medida que no se actua por la paz, que no se construye la paz. La paz es un esfuerzo, un nervio, una acción. Igual que la vida, que sólo es posible mediante el esfuerzo de vivir y que cuando se detiene adviene la muerte.

Como la paz es una acción hay diversos grados de actividad que van desde las acciones más sencillas hasta las más complejas, y desde aquellas que podemos hacer con nuestro esfuerzo individual, hasta las que demandan la participación de la sociedad.
 
Siempre es posible construir la paz porque es mucho lo que podemos hacer como hombres y mujeres, y en la medida que aprendamos a hacerlo como individuos, mayores posibilidades tendremos de construir la paz como grupos, comunidades y como sociedad en conjunto.

Construir la paz es promover la justicia, la equidad, la educación, la salud, la democracia, el diálogo, la tolerancia, el respeto, entre otros aspectos.
 
Todos estamos conscientes de que si logramos articular un modelo social basado en la equidad y participación democrática mayor paz tendremos, pero esa es una tarea que demanda tiempo y la coordinación de la voluntad de millones de personas en el país.
 
Mientras eso se consigue es mucho lo que podemos hacer en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo, en nuestros ámbitos de estudios, en nuestros vecindarios y a las iglesias que asistimos.

Promover el diálogo como forma digna de relacionarnos unos con otros es construir la paz.
 
Fortalecer el respeto de cada persona sin importar su género, edad, nacionalidad o creencias es hacer la paz. Ser solidarios a la medida de nuestras posibilidades con los más necesitados que nosotros es multiplicar la paz.
 
Sin perder el impulso en lograr la paz como sociedad mantengamos el esfuerzo de construirla día a día en nuestro entorno.
Cortesía de www.elcaribecdn.com

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