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San Juan de la Maguana, República Dominicana

Nación, Constitución y desarrollo

En el contexto del debate sobre la reforma constitucional en que estamos inmersos, gana relevancia el tema de lo que es la nación dominicana y las metas que queremos alcanzar.
Fuente: Fuente: http://www.elcaribecdn.com Autor: David Alvárez Martín

El debate sobre nuestra identidad como nación y la importancia de clarificar dicha cuestión para impulsar nuestro desarrollo como país parece que no tiene voces que se le opongan.
 
Suponemos, casi todos, –siempre es bueno dejar espacio para la disidencia- que no hay forma de alcanzar un nivel de bienestar generalizado, en un contexto político de soberanía, si no nos articulamos en torno a un proyecto de nación que sea racional, solidario y creativo.

Dicho de otra manera, si todos los dominicanos y dominicanas no somos capaces de comenzar a trabajar coordinadamente en la búsqueda de nuestra felicidad colectiva sin caer en el azar irracional, el egoísmo o las tradiciones pesimistas, entonces el atraso y la inequidad nos acompañarán por siempre.

La identidad, entendida de esa manera, no es una suerte de destino o rasgo inamovible de los que nacemos en estas dos terceras partes de isla, sino que constituye un proyecto a elaborar por la mayoría, pensado para bienestar de todos (no de unos cuantos) y utilizando el mejor talento disponible para vislumbrar los fines y medios que necesitamos para lograr el mayor bienestar posible.

La identidad no es por tanto una cuestión de pasado, sino una utopía a construir. En lugar de intentar replicar modelos del pasado, se nos impone modificar las conductas anteriores y actuales, que nos mantiene en el atraso y la desigualdad, para desarrollar conductas y modelos de producción que impulsen el bienestar social ansiado por la mayor parte de nuestra sociedad.

En el contexto del debate sobre la reforma constitucional en que estamos inmersos, gana relevancia el tema de lo que es la nación dominicana y las metas que queremos alcanzar. Algunos, completamente equivocados, centran su interés en la metodología a seguir, en lugar de impulsar propuestas específicas.
 
Democratizar el debate sobre la Constitución no se reduce a defender asambleas populares o una constituyente.

Toda identidad social se legitima en el pleno reconocimiento de los derechos humanos (para trascender el autoritarismo, el pesimismo y las visiones providencialistas). No es cuestión cuantitativa, sino cualitativa.
 
Únicamente en democracia la identidad nacional tiene posibilidad de ser la expresión genuina de una sociedad, en sus elementos unificadores y sus matices diferenciadores.

Cortesía de www.elcaribecdn.com

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