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San Juan de la Maguana, República Dominicana

Certifico y doy Fe
El hombre de Occidente, huérfano de Dios al que no ve, de utopías que ya olvidó, o de su padre al que no conoce y sólo saluda entre meses, va por la vida sin más Dios o utopía que el consumo, que es lo que impone/enseña la publicidad y sus mentiras
Por Ramón Benito de la Rosa y Carpio / El Caribe
Domingo 23 de abril del 2006 actualizado el sabado 22 de abril del 2006 a las 9:13 PM
Introducción

Interesante la constatación de las reflexiones o evaluaciones que se hacen post-Semana Santa sobre los hechos acontecidos en ella. Hay, ciertamente, un saldo positivo y otro negativo. No pretendo ahora decir nada nuevo. Mas bien hacer una síntesis de cuanto he visto, oído y leído, al respecto.

1 SALDO POSITIVO. Podemos descubrir los frutos positivos dejados por la Semana Santa, en testimonios personales o comunitarios.  Citemos algunos:


a) Las felicitaciones, que los cristianos intercambian entre sí en torno a la Resurrección de Cristo, creando un ambiente de alegría y de entusiasmo. ¡Felices Pascuas! , se dicen.
b) Expresiones que manifiestan bienestar y estado de ánimo renovado: “He participado de todas las celebraciones de Semana Santa.  Después de ellas, me veo fortalecido para seguir luchando”. Como un eco, alguien responde:  “Lo mismo me ha pasado a mí”.


c) Los casos que externan su experiencia más íntima, como el siguiente: “Me sentía hundida espiritualmente, sin aliento para vivir. Estaba apoyada en la ventana de mi casa, cuando pasó un vía crucis.  Una de los que iban caminando me miró.  Me parecieron los ojos de Jesús, que me decían:  Sígueme.  Sin mas, lo dejé todo y me uní a la marcha. Sólo ese acto me cambió. Estoy nueva y he vuelto con renovados bríos a mis prácticas anteriores”.

d) La participación masiva de los feligreses en los actos. De República Dominicana sólo en la Arquidiócesis de Santiago había más de 500 centros de cultos. Me parece que el párrafo, con que El Caribe cierra su reporte sobre Semana Santa en el mundo, titulado “Concluye celebración”, reproduce la realidad dominicana: 

“Con una masiva asistencia a misas, vigilias, representaciones de la Pasión de Cristo y procesiones del Vía Crucis, millones de cristianos de todo el mundo -incluyendo Latinoamérica, Europa y Asia- concluyeron el domingo las celebraciones de Semana Santa.

Tanto México como Bolivia y Perú recordaron el calvario de Jesús con numerosas escenificaciones que lograron conglomerar a miles de creyentes” (17 de abril).

e) Las celebraciones llamadas Pascua juvenil, con un claro sabor de fiesta colectiva, reúnen miles de jóvenes en cada Diócesis y rincón del país. Sólo en Moca la pastoral juvenil reunió más de 2,500 jóvenes y en Santiago, alrededor de 3,000.

f) Los bautizos de adultos, tenidos en la Vigilia pascual, aportan a la vida nacional un notable grupo de hombres y mujeres, que han seguido durante meses un callado proceso de transformación de sus vidas, que culmina con el bautismo. Sólo en la Arquidiócesis de Santiago se bautizaron la noche de Pascua 400.

g) Los conciertos pascuales, los “via lucis” (camino de la luz) y otras actividades, que tienen como objetivo prolongar los frutos gozosos de la Pascua.

2  SALDO NEGATIVO. Igualmente de El Caribe (18 de abril) recojo esta información: “ En su boletín final, dado a conocer ayer por el Comité Nacional de Emergencia (CNE), se reportó la muerte de 50 personas durante la recién finalizada Semana Santa. 38 de estas muertes fueron por accidentes de tránsito y 12 por ahogamiento”.

Una reflexión o evaluación, muy interesante a mi modo de ver sobre este dato, nos ofrece el columnista Pablo Mckinney, 17 de abril, bajo el título “Sin utopías ni Dios” .

“De este regreso a las ciudades, lo que decepciona es esa certeza de muertos que acompaña cada lunes después de cada Semana Santa.

Cincuenta muertos son muchos muertos, mucha sangre derramada, y no en pos de un ideal de patria o una familia y sus Paola. No. Se trata, tristemente, del hombre perdido en sus ocios, atrapado en las invisibles redes de una sociedad que sólo apuesta al consumo, a "echar la casa por la ventana"... hasta derribar el santo balcón de su vida.

Cincuenta muertos son muchos muertos para ser contados un lunes que debía ser de bienvenida a la lucha cotidiana de esfuerzos por conseguir la Milex de los hijos de cada cual.

Pero, cuidado: Todo esto no es un asunto exclusivo del ser dominicano, sino también y sobre todo del hombre occidental. Sólo en España, han sido 101 los fallecidos en 84 accidentes mortales.

El hombre de Occidente, huérfano de Dios al que no ve, de utopías que ya olvidó, o de su padre al que no conoce y sólo saluda entre meses, va por la vida sin más Dios o utopía que el consumo, que es lo que impone/enseña la publicidad y sus mentiras.

3AMBIGÜEDADES. La Semana Santa, indiscutiblemente, está ligada a la Iglesia Católica, desde los orígenes del cristianismo. 

Sin embargo, en estos tiempos recientes, se detectan tres grupos que parecen entrar en competencia con las prácticas eclesiales o aprovechan una realidad tradicional establecida para fines propios:

a) La promoción comercial, en nombre del “asueto” o “feriado” de Semana Santa, para artículos relacionados con playas o centros de diversión, es notable y palpable.  Cierto que la actividad comercial es legítima. Lo que llama la atención es que se haga en nombre de la Semana Santa.

Se comprende, por otra parte,  desde el punto de vista económico, que se insista en esta promoción frente a esa clientela y que se busque que aumente, ya que los que se quedan simplemente en casa o van a la Iglesia no son económicamente rentables:  ellos no compran esos artículos en esta época.

b) Hacer coincidir con la Semana Santa algún tema religioso llamativo, que provoque controversias, que sea vendible de alguna manera.  En el pasado se utilizó con mucha frecuencia “el Juicio de Jesús”;  el año 2005 el film de Mel Gibson, “la Pasión de Jesús”, y este año Judas, partiendo de un documento ya conocido del siglo II-III.

c) Algunos grupos, de confesiones cristianas distintas de la Iglesia Católica, en el pasado no sentían ningún interés por la Semana Santa.  Al contrario, la criticaban.  Desde hace un par de años se presentan tomando temas católicos de Semana Santa o buscando mezclar sus programas con los católicos.  Como es natural, esto trae confusión y muchos se preguntan sobre el por qué de este cambio.

4OTRAS REFLEXIONES. a) Vale la pena no olvidar la siguiente coincidencia: a medida que se va perdiendo la participación en los actos de la Semana Santa crece la criminalidad, la violencia, la inseguridad, el consumo de drogas, el narcotráfico, la corrupción y el suicidio.  Es evidente que hay que respetar la opción de las personas que no se interesan por dichas prácticas o las han excluido de su sistema de vida.  Pero no deja de llamar la atención la coincidencia entre la disminución de prácticas religiosas y la pérdida de valores.

b) Otro dato que vale la pena igualmente resaltar es el siguiente: los que hacen de la Semana Santa realmente “un asueto religioso” o “asueto reflexivo” no quedan muertos ni heridos de entre ellos ni tienen accidentes de tránsito.

c) Por otra parte, el costo para atender a los que “van a la Iglesia” o simplemente “se quedan en sus casas” es el mismo del presupuesto ordinario de la Nación. En cambio, según el informe del CNE el costo del operativo “Pascua segura” 2006, puesto en ejecución por varios organismos de prevención del Estado, fue de 70 millones de pesos.

d) De otro lado, la cobertura que dan normalmente los medios de comunicación al “Sermón de las Siete Palabras” es notable.  Son muchos sermones de este tipo los que se tienen en toda la geografía  nacional, pero dos de ellos, ambos tenidos en Santo Domingo, tuvieron gran difusión y suscitaron variadas reacciones y reflexiones.

Los predicadores, que fueron 14 en total, coincidieron en su mirada a los diferentes pobres e impotentes de la sociedad dominicana, comparándolos con Jesucristo y sus enseñanzas a partir de esas siete afirmaciones pronunciadas por Él antes de su muerte en la cruz. Es un grito profético anual de la Iglesia, una voz que recoge la de aquellos que no tienen voz para proclamar a los cuatro vientos sus propios males. 

No se puede negar que ese Sermón resulta molesto para muchos, simplemente porque se sienten causantes de pobreza o carecen de sentido social; y tedioso para aquellos que promueven o quisieran una Semana Santa de “consumo”, solo de comodidades y liviandades que contrastan grandemente, con la dura situación de miles y millones.

e) Un clamor parecido, pero a nivel universal, fue el del papa Benedicto XVI, tocando diferentes problemas del mundo, entre ellos “la plaga de los secuestros”, el conflicto Irán-Occidente y para América Latina, más concretamente, pidió que mejoren las condiciones de vida y se consoliden las instituciones democráticas.

f) Estas palabras solidarias con los pobres van acompañadas en la Iglesia Católica de una obra solidaria concreta: se promueve durante la cuaresma una “colecta” denominada de “la solidaridad” o “para los pobres”.

Es una llamada al desprendimiento voluntario, ligado en muchas ocasiones al ayuno o privaciones de cosas:  lo ahorrado en comidas o compras se dedica a esta colecta común. Es una actividad realizada, de manera discreta y callada, en las once diócesis del país, sus más de quinientas parroquias y diez mil comunidades sectoriales.

El fruto de esa colecta sirve en el período post-Semana Santa para aliviar pequeñas necesidades de miles de necesitados, hasta que lleguen las grandes soluciones de fondo y definitivas que han de promover el Estado dominicano y los dirigentes nacionales de la economía.

CONCLUSIÓN

Certifico que la Semana Santa 2006, con su saldo positivo y negativo, ha dejado a los dominicanos un material muy interesante para reflexionar sobre su presente y su futuro. Doy fe, en  Santiago de los Caballeros, a los 21 días del mes de abril del año del Señor 2006, viernes de la Octava de Pascua.

† Ramón Benito de la Rosa y Carpio es Arzobispo Metropolitano de Santiago

Cortesía de www.El Caribe

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