SAN JUAN DE LA MAGUANA. Una perfecta comunión en el
trabajo por los pobres de las iglesias católica y
evangélica,la labor de una institución cristiana y el
aporte econónico y en trabajo de las propias familias
beneficiadas, han dado como resultado que tener un techo
digno y seguro es mucho más que un sueño.Hábitat para
la Humanidad, filial de República Dominicana, desarrolla
en el país desde hace 20 años una labor de construcción
de viviendas casi desconocida, en cuyas jornadas
participan como protagonistas de estas gestas las mismas
familias beneficiadas.
Bajo la sombra de una mata, se realizó aquí con la
sencillez de la naturaleza cristiana del acto, la
entrega de las llaves a 48 familias que recibieron sus
casas, gracias a una especie de un milagro posible.
Penélope Torres, directora ejecutiva de Hábitat para
la Humanidad, destacó que una de las alegrías más
grandes de las familias que recibían sus casas, era la
demostración de que el amor de Jesús, lo puede todo.
En esta provincia las iglesas católica y evangélica
se unieron en torno a este propósito. Por el lado de la
Iglesia católica el padre Felipe Andrews resaltó la
importancia de hacer entender a los pobres que ellos
tienen el futuro en sus manos.
María del Cármen Defilló, presidenta de la junta
directiva, de Hábitad dijo que la vivienda se coincibe
en Hábitat como el centro básico de la calidad de vida
de la gente. Sin vivienda digna y segura no es posible
pensar en salud, en educación, en vida familiar
adecuada.
Los testimonios que ofrecieron las familias
beneficiadas con sus casas son desgarradores.
Una madre que recibió su casa dijo que vivía con sus
hijos en una desvencijada casita de tablas, cayéndose y
en la parte de atrás de una propiedad en la cual se
fumaba muchísima drogas y todo ese humo le llegaba a
ella y a sus hijos.
Entre las personas que recibieron sus casas están
Rufina Alcántara, Carmen Luisa Báez, Eury Moya, Héctor
Víctor de la Rosa.
Ramón Calderón es el director local de Hábitat para
la Humanidad, quien explicó que esta labor ha logrado
una unidad ejemplar en la acción entre la iglesias
católica y evangélica.
El padre Felipe Andrews y el pastor Dionisio Váldez
se sentaron juntos en la mesa directiva del evento y se
les veía complacidos de su labor.
En Jaquimeyes
Poco antes de la entrega de llaves a estas 41
familias, viajamos a Jaquimeyes, Barahona, para conocer
a dos parejas que también tienen sus casas de concreto.
Se trata de las parejas formadas por Gerineldo Nova
Vargas y María Aquino, y Enegildo Matos y Eufrasia
Matos Modestina Asunción Martínez, quien es la ingeniera
voluntaria que les ayudó a levantar sus casas, en las
cuales ellos trabajaron aportando mano de obra, con un
valor que se les sumó a su aporte para comprar su casa.
Aida Ercira Bautista es la promotora de Hábitat para
la Humanidad en la zona de Barahona. Se nota en ella una
mujer que disfruta lo que hace.
Hábitat para la Humanidad, dijo Penélope Torres, no
busca de regalar casas a los pobres, bajo la reflexión
de que los pobres no necesitan caridad, sino capital y
que tampoco necesitan trabajadores, sino compañeros de
trabajo.